Cuando esta semana la convención del Partido Republicano de Estados Unidos oficialice el nombramiento del magnate Donald Trump como su candidato a la Casa Blanca en los comicios del próximo noviembre, el mundo en general, y México en particular, correrán un enorme riesgo, por las amenazas y los peligros que los postulados del pelirrojo personaje representan.

No es, de ningún modo, una exageración. La irrupción de Trump en la política estadounidense dejó de ser desde hace mucho tiempo una anécdota; los análisis que se han hecho sobre su estrategia mediática y discursiva representan ahora una pesadilla, y las probabilidades de que se imponga en las elecciones estadounidenses se leen como el prólogo de algo así como una novela de terror, porque terrorífico es el neofascismo que Trump encarna.

Para no ir más lejos, su eventual arribo a la Casa Blanca significaría un golpe durísimo para Michoacán, su gobierno y ciudadanos, por la dureza de las políticas antiinmigratorias que promete aplicar. Sus impactos y repercusiones se sentirían desde el corto y mediano plazos, por la cantidad de michoacanos que viven y trabajan en Estados Unidos, una gran cantidad de ellos de manera ilegal, y porque para nadie es un secreto que miles de familias en la entidad necesitan del ingreso de las remesas que se envían.

El reforzamiento de las acciones contra los migrantes  que impulsa Trump -con construcción de muro, expulsiones y deportaciones incluidas- significarían también una fuerte presión social y económica para el gobierno del estado, que no contaría con la válvula de escape que históricamente ha representado la salida de miles de jóvenes, hombres y mujeres, para trabajar en alguna de las ciudades del país del norte.

Y como Michoacán, hay otros 10, 15 estados de la República más en situación muy parecida. Así pues, el golpe sería durísimo para el país entero.

Más aún si se cumpliera la amenaza de Trump de endurecer sus políticas arancelarias y de importación y convocar a la revisión el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que alega desventajoso para su país.

Hasta aquí, en la relación bilateral podría pensarse que se trata de temas que, en caso de presentarse, podrían atenderse en el terreno de la diplomacia y del cabildeo entre gobiernos. Nada más simplón que creerlo así; una revisión de lo que está pasando en el mundo les abriría los ojos a los incrédulos.

Pero hay más sobre la amenaza que se cierne. El discurso de Trump genera odio, alienta  la división y la discriminacion y provoca la confrontación racial.

Los mismos estadounidenses lo padecen ya, porque sería ingenuo disociar los incendiarios mensajes del virtual candidato republicano con la ola de ataques y tiroteos que han sacudido el modo de vida americano en las últimas semanas.

Estos son, entre otros muchos, los peligros que la convención republicana avalará esta semana, cuando oficialicen a Trump como su candidato presidencial. Y a temblar todos… porque lo más grave es que su mensaje crece y se reproduce por el mundo entero.

Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí