Ciudad de México.- El gobierno de la República retomó el rumbo y decidió volver a marcar la agenda en el caso del conflicto magisterial. La “respuesta en firme” que según la CNTE sigue esperando de parte de la federación, ayer mismo se las dio el presidente Enrique Peña Nieto: no hay marcha atrás en la reforma educativa; lo que se discute en Gobernación no implica modificaciones legales, y si acaso, sobre el marco ya establecido, se harán revisiones para su mejor y eficiente implementación.

Con precisión, enfatizó: “que ni siquiera se entienda (que las mesas en Gobernación) son para darle marcha atrás a la reforma educativa”. Son otros temas los que ahí se revisarán, subrayó, y tienen que ver más con la relación laboral entre la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el sindicato de maestros.

Ayer planteamos en este espacio que la negociación política que habría de llevarse a cabo este jueves en Bucareli permitiría descubrir cuál sería la línea del Ejecutivo sobre este tema -y otros- en el último tramo del sexenio. Y por lo pronto, al parecer, quedó claro que no está dispuesto a ceder más ante las presiones callejeras y de fuerza de la coordinadora.

Menos en la reforma educativa, que de todo el paquete de “cambios estructurales” que promovió, fue la que mayores consensos y aceptación social alcanzó. La línea del gobierno federal, pues, se expuso con claridad. Y la “respuesta en firme” está ahí con claridad: el gobierno retomó el rumbo y decidió volver a marcar la agenda.

¿Qué sigue? Lo deseable es que la coordinadora se sacuda de los grupos que la desquiciaron y aproveche los canales de diálogo que se abrieron, incluyendo con el Legislativo, para cambiar lo que sí se puede cambiar, sobre todo en lo referente a la aplicación de los exámenes que tanto les preocupan y sus repercusiones para la planta laboral de su gremio. Tienen una oportunidad y la deben aprovechar.

Pero eso sí, sus dirigentes deben entender que ya no más serán los dueños de los sistemas educativos en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán. No toca, no les toca. Esos tiempos ya pasaron y no deben regresar.

¡Y por favor! Que no se vayan a confundir con mafufadas, como las que ayer se aventó el trasnochado Manuel Bartlett, de que su lucha también “es por la soberanía nacional”.

Mejor que se queden con el matiz que Andrés Manuel López Obrador les regaló en bandeja: no se trata de derogar la reforma educativa, sino de revisarla… ¡En lo que a las afectaciones laborales del magisterio se refiere!

Alguien decía ayer después de escuchar y releer lo dicho por el líder de Morena: ¡Ojalá vaya más seguido a ver juegos de las Grandes Ligas!

Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx

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