Resulta que en la pequeña mente del líder del SUEUM, investigar los claros desfalcos que comete su sindicato tienen que ver con una compulsión sexual.
¿Qué ocurrió?
Dijo Tena ayer, luego que el presidente de la Auditoría Superior José Luis López Salgado anunciara una investigación por el casi seguro desfalco del SUEUM: “Yo creo que le gusto. No sé si sus gustos sean gays”. Lo dijo intentando ser gracioso y en un contexto de confianza, pero lo dijo.
Pobre, pobre Universidad Michoacana. Pobres los que por obligación, ya que difícilmente por gusto, deban relacionarse con Eduardo Tena. También pobres los trabajadores del sindicato porque si su líder es de ese tamaño, el sindicato, fuera de apropiarse del dinero ajeno, es pequeño. Muy pequeño.
También pobre, pobre Eduardo Tena Flores.
¿Esa es su respuesta? ¿Eso es lo que el líder del sindicato de empleados alcanza a conceptualizar sobre la justicia, la honestidad, la vergüenza? ¿Esas son sus perspectivas sobre el mundo?
Pobre.
El titular de la ASM apenas hace su trabajo, y sus declaraciones respecto de Eduardo Tena siempre se han mantenido en la formalidad. Quien despotrica, en cambio, quien pone el tema de la sexualidad al frente, es Tena. Eso hace pensar que no es López Salgado quien está obsesionado con Tena, sino que Tena está obsesionado con López Salgado. ¿Por qué esa obsesión? ¿Tena es gay?
Quizá la psicología, los traumas, la conciencia de las propias limitaciones y de la propia pequeñez atisben una explicación al gusto de Eduardo Tena Flores por embolsarse los millones del prójimo, por las declaraciones ridículas, por la pompa y el boato.
Hay que aclarar otro punto. Muchos columnistas –se incluye al que esto escribe– hacen ver los males de Michoacán para que, a falta de justicia, por lo menos se conozcan. Pero no, no hay ninguna fijación particular con Tena. De partida porque –habla el que esto escribe– es difícil que alguien tenga tan mal gusto. No nos gusta Tena y no hablaríamos de él si no fuera porque se embolsó millones del erario público.
Más aún: para este columnista, con certeza ni la vida ni la mente de Eduardo Tena son verdaderamente interesantes. Tena, por sí mismo, sería apenas una pérdida de tiempo. Que en eso no se equivoque: aunque en su pequeña mente denunciar lo denunciable tiene que ver un una compulsión sexual, la realidad es que apenas, apenitas, una mezcla de ternura y bostezo genera Eduardo Tena y su aburrido y pequeño, muy pequeño mundo.







