“No me descarto” para competir por la candidatura presidencial del PRD, aseveró ayer el gobernador Silvano Aureoles. Y si el no se descarta, habría que añadir: que nadie se apresure a descartarlo como vencedor de esa contienda. Verlo en las boletas del 2018 es una posibilidad real.
Tampoco que nadie se adelante a medir potencialidades frente a otros precandidatos y un candidato seguro que ya están línea de arranque. Algunos con carrera ya muy avanzada, como son los casos de Andrés Manuel Lopez Obrador y de Margarita Zavala, pues para nadie es un secreto que la esposa de Felipe Calderón lleva por lo menos un año en abierta campaña diciendo a los cuatro vientos que quiere estar en los comicios del 18.
Entonces, empezamos por partes. Y la primera es la contienda interna en el PRD. Muchos se han ido con la finta de que Miguel Ángel Mancera, prácticamente de manera inevitable, será el candidato perredista. Otros, pesimistas incluso dentro del propio partido del sol azteca, han dicho que el perredismo no tiene opciones si va con candidato propio y lo condenan en el dilema: o ser comparsa del PAN o serlo de Morena.
Pero ni obligada ni necesariamente tiene que ser así. Aquí en Primera Plana Noticias y en otros espacios también, se ha advertido que el PRD no puede darse como partido vencido o derrotado, casi como si fuera una profecía. Tiempo tiene para reorganizarse, construir una plataforma de centro-izquierda atractiva y convincente para el electorado, sobre todo pensando en los millones de ciudadanos indecisos -que, por cierto, son mayoría-, y convencer a su militancia -que todavía tiene, no hay que olvidarlo- y cuadros directivos que no hay poseedores exclusivos de las banderas sociales.
Existen en el país amplios sectores de ciudadanos que creen o comulgan con los principios que enarbola la izquierda, y que, otra vez, ni necesaria ni obligadamente se pueden contar como votos seguros para Morena y Lopez Obrador. Hay también una amplísima franja en la que se distingue el llamado voto anti-PRI, que ni concentra Morena ni la concentra el PAN.
Que la opción o alternativa ciudadana se empezó a cargar el año pasado hacia los “candidatos independientes”, es cierto, pero resultó un fiasco el mentado boom. Los “independientes” no eran ni son tan independientes y el caso más publicitado de entre todos ellos, el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodriguez, va de tumbo en tumbo y su locuacidad que tanto gustó a tantos, empieza ya a desesperar. El simpático Bronco -que fue el personaje que se inventó Rodriguez- empieza a ser el bufón de las cachetadas. En fin.
El caso es que en este escenario que -va de nuevo- ni obligada ni necesariamente es estático ni inamovible, el PRD debe buscar, construir su oportunidad y levantarse y presentarse con una propuesta propia.
A 18 meses, mas o menos, de que se definan las candidaturas y a dos años de la elección presidencial, tiene tiempo el PRD de reconstruirse y de replantear su proyecto político y estrategia electoral.
Eso es lo que tiene claro Silvano Aureoles. Y nadie más dentro del PRD lo ha expuesto con esa claridad.
Lo dijo en mayo, lo volvió a decir ayer .. cuando se apuntó en la competencia. Y sí, que no se le descarte.
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