¿Qué papel están desempeñando los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Educación, Aurelio Nuño Mayer, en el conflicto con la CNTE? ¿El del policía (medio) bueno, el primero, y el del policía (muy malo), el segundo? ¿Estará conciente el presidente Enrique Peña Nieto de los riesgos que conlleva jugar en doble pista, que es lo que parece?
Porque mientras Osorio Chong deja atrás las advertencias de los “límites” y abre las puertas al diálogo y aguarda a que llegue el lunes para un nuevo encuentro con los centistas, Nuño Mayer abre su propia mesa de negociación con el SNTE y en un comunicado advierte que en las primeras pláticas se convino en reforzar la reforma educativa y para reforzar posiciones manda decir al subsecretario de Educación Básica, Javier Treviño, que la evaluación a los docentes no se detendrá y la reforma, en esta etapa, se implementará.
La forzada reaparición del SNTE que dirige Juan Díaz de la Torre desde que el gobierno decidió hacer a un lado y encarcelar a Elba Esther Gordillo puede tener una y diez explicaciones de estrategia política, pero lo cierto es que el conflicto con la coordinadora ha escalado a niveles tan especialmente críticos, que una mala jugada podría provocar situaciones de polarización, confrontación y enfrentamientos que nadie quiere. Bueno, eso es lo que dicen; eso es lo que se cree.
Que el SNTE tiene la mayor representatividad del magisterio a escala nacional, sí, es cierto; que el SNTE tiene que estar en cualquier negociación que afecte al gremio, también es verdad; que es un interlocutor obligado, sin duda; que el gobierno hizo bien en replantear su histórica alianza a fin de reforzar la idea de la recuperación de la rectoría de la educación, perfecto; que había que cerrarle el paso a cualquier intento de volver a los tiempos de la poderosa Elba… Muy bien.
Otros argumentos y amplias explicaciones pueden añadirse. Incluso que su presencia hace falta ahora que “la revuelta magisterial” amenaza con extenderse a estados históricamente pacíficos como Nuevo León. En fin. Las conveniencias políticas de la reaparición del SNTE están ahí. Nadie las puede negar.
Pero el caso es que su presencia hoy, y el empecinamiento de Nuño Mayer de hacer resaltar la reconstrucción de la alianza gobierno-SNTE y de utilizar sus propias mesas de diálogo para resaltar que la reforma se implementará y que no hay marcha atrás en el tema de la evaluación a los docentes, hace suponer que el próximo lunes saldrán chispas de Bucareli.
Porque además la CNTE y los grupos que la tripulan no dan precisamente señales de entendimiento y marcha atrás en su “plan de lucha y resistencia”. Por el contrario, se refuerzan y no ceden: todo o nada.
Se supone que Osorio mantiene los canales de diálogo abiertos. Se supone. Pero… Habrá que ver, habrá que esperar.
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