Más enredados y más hechos bolas amanecieron hoy los protagonistas del conflicto que supuestamente tiene como centro de discusión la educación y un mejor sistema para todos, pero que en realidad se enmarca en la lucha por los espacios de poder y los cálculos políticos y electorales de unos y de otros.

La CNTE y los grupos que la tripulan se apresuraron a decir que son insuficientes los planteamientos que en la víspera les entregó por escrito el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, en tanto que por segundo día consecutivo desquiciaron Ciudad de México con sus marchas. Su plan “de acción y resistencia” se mantiene inalterable, dicen.

Del otro lado, el secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer, reapareció, ahora con el líder del SNTE y ambos aventuraron una mesa de negociación -que iniciaría este jueves- para revisar la evaluación a los maestros, los despidos y descuentos injustificados, y en general la Ley General del Servicio Profesional Docente. El presidente de Enrique Peña Nieto, por su parte, quiso matizar: “el límite es el diálogo”, pero la ley no se negocia.

Siguen, pues, en sus vencidas, estirando la cuerda; provocando y midiendo; calculando. Pero algo no cuadra y terminará por reventarles; ninguno quiere gastar crédito, pero al final les podría salir muy caro.

Porque resulta que en todo esto no aparece por ningún lado el interés de los niños y por el curso inconcluso por las miles de escuelas en paro en Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero, sobre todo; el interés de los padres de familia, y el interés de los maestros, que aglutinados o no en la coordinadora, ven que el movimiento desvarió, se contaminó y perdió forma para ellos, al no poder incluso cobrar sus quincenas. Sí, porque están amenazados por los dirigentes de la coordinadora, para no hacerlo, a riesgo de perder hasta su plaza.

Pero lo más patético es que en los documentos que se conocen sobre las propuestas que cruzaron CNTE y Gobernación para mantener vivos la negociación y el diálogo, para nada se menciona que va a pasar con los miles de estudiantes a los que se les truncó su ciclo escolar.

¿Quién responde por ellos? ¿Quién atiende su interés y el de sus padres? ¡Nadie! En el estira y afloja de los grupos y partidos metidos en el conflicto es lo que menos importa, por lo visto.

A su conveniencia, discrepan en la cifras. Pero hoy por hoy, la autoridad no ha informado con precisión cuántas escuelas están en paro desde el 15 de mayo pasado; cuántos alumnos de educación básica son los afectados; ¿en qué tiempo y espacio regularizarán el curso perdido, inconcluso? ¿Bajo qué procedimiento? ¿Cuál va a ser el esquema a aplicar?

El ciclo escolar termina mañana, según el calendario oficial. ¿Quién responde por los niños que no hicieron sus exámenes finales y que no tienen boletas de calificación ni certificados de estudio en preescolar, primaria o secundaria? ¿Cómo y cuándo se va a calendarizar el trámite?

Nada de esto se dice en los términos de la negociación. Pobre negociación. Pobre México.

¿Y alguien quiere ganar votos con esto? Van a perder.

Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx

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