México para los mexicanos (triste destino nacional)
Hay un chiste malo, muy malo, que contaba mi abuela, hace como mil años en donde decía que cuando dios estaba haciendo la tierra y distribuyendo las riquezas naturales, a México le puso ríos, grandes extensiones marítimas, tierra fértil, desiertos, montañas, valles, volcanes, selvas, bosques y un largo etcétera. Un ángel se le acercó para preguntarle si no estaba exagerando y poniendo al resto del mundo en desventaja con tanta riqueza concentrado en un solo lugar, a lo que dios le contestó:
–No te preocupes. Pondré a los mexicanos.
Más allá de lo malo del chiste, la anécdota es totalmente cierta. Tenemos una riqueza territorial envidia de casi todo el mundo. Pocos países pueden presumir, como nosotros, de tener todos los climas, además de una diversidad de fauna y flora endémica, riqueza mineral, una agricultura pródiga y seguimos con los muchos etcéteras.
La pregunta obligada es: ¿por qué no lo sabemos aprovechar? Y pongamos por ejemplo, la energía.
Allí están en Oaxaca, en la zona de La Ventosa, cerca de los límites con Tabasco, una de las plantas más importantes de América Latina de generación de energía eólica. Aquí en Michoacán tenemos, entre otras muchas, la hidroeléctrica de Infiernillo; también están las plantas geotérmicas en la región de Los Azufres.
Y sin embargo, ya se anunció que a partir de julio, el coste de la energía eléctrica, tanto para hogar como para industria subirá más del 6 por ciento sobre el coste que venimos pagando hasta ahora.
¿Cómo es posible que no podamos pagar cada vez menos por la energía cuando, hasta hace cosa de 3 sexenios, le vendíamos electricidad a Guatemala y Belice, por lo menos en la zona fronteriza con Chiapas?
Y lo mismo podríamos hablar del petróleo. Somos un país con grandes yacimientos e importamos gasolina de mala calidad y de alto precio de los Estados Unidos, a quien le vendemos el oro negro para que sea nuestro país vecino quien la refine; lo poco que se refina en México es igual o de peor calidad que los productos que compramos.
Tenemos todos los elementos para ser una potencia mundial pero nos falta el carácter. Y nos sobran políticos corruptos que prefieren pagar en lugar de empoderar a la ciudadanía. Un país cuya economía está petrolizada, como la nuestra, desde tiempos de Luis Echeverría Álvarez, es un país que no tiene capacidad de proponer cambios sustanciales y de fondo pues le es más fácil llegarle al precio a sus inquilinos políticos.
Un país que vive en constante crisis económica o recesión, como le llaman los economistas del poder, y que cada día debe de pagar más en impuestos sin tener la retribución en servicios de calidad, es un país que se empobrece cada día más.
Un país cuya educación se discute en las calles; donde las reformas educativas, necesarias para México, jamás han sido propuestas por académicos o pedagogos o educadores sino por rijosos, políticos y líderes sindicales corruptos, como en su momento Carlos Jonguitud Barrios o su sucesora, Elba Esther Gordillo Morales, y se sustenta en el duopolio Televisa-TVAzteca, es una nación condenada a la ignorancia perpetua.
Mahatma Gandhi decía que si un idiota llegaba a gobernar era porque ese país estaba bien representado. Pareciera que ese es el triste legado del México de mediados de 2016.
En efecto, como contaba mi abuela, en su mal chiste, el problema no es México. Somos los mexicanos y quienes nos gobiernan.
Pero esto es solo mi opinión…







