Por segunda vez este año el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, llegará a Michoacán. El mandatario anunciará un megaproyecto que comprende, al menos, tres áreas vitales del la economía local: agro, pesca y ganadería. Se trata de un anuncio pocas veces visto en el estado.
Es una muy buena noticia para Michoacán. Dos cosas saltan a la luz cuando se analiza el tema: primero, que por fin los gobiernos, en este caso federal y estatal, intentan apuntar al origen de todos los problemas que hay en Michoacán, que es la economía. Segundo, pues una demostración empírica, sin retóricas ni consignas grandilocuentes (que de seguro también las habrá) de que cuando se quieren hacer las cosas se puede hacerlas.
Vamos al primer punto. La megainversión para un sector clave de Michoacán apunta a tecnificar un sector clave y que fue olvidado por décadas, y se emparenta con los casi 11 mil millones de pesos destinados a mejorar la infraestructura de Morelia e, incluso, con la Reforma Educativa que, según se prevé, por fin logrará frenar la corrupción que generaba una fatal sangría económica en la Secretaría de Educación. Se trata, finalmente, de apuntar a la resolución de los problemas estructurales de Michoacán; se trata, en suma, de que alguien comprendiera por fin que la solución para Michoacán no pasaba por enviar más policías ni atacar al crimen por las armas, sino en pensar en un plan que a largo plazo sacara al estado de su endémica pobreza material y social.
El segundo punto es necesario en el análisis, por mucho que ahora sea el momento de congratularse. Sucede que lo que Silvano Aureoles ha logrado en unos pocos meses de gobierno, partiendo por las millonarias inversiones para Morelia y Michoacán, hacen más patente la inutilidad de los periodos del expresidente Felipe Calderón y de sus antecesores Leonel Godoy y Fausto Vallejo. Calderón y Godoy, enconados en una ridícula guerrilla personal, terminaron por postergar irremediablemente los avances estructurales de Michoacán. Fausto, sumido en su propia sombra matizada por problemas familiares y una fatal tozudez al no aceptar una enfermedad que le impedía estar realmente al pendiente, pasó por Michoacán con más pena que gloria. Hoy, por fin, la realidad parece ser otra.
La inversión que hoy ofrecerá el presidente Peña podría ser un anuncio de que Michoacán, por fin, iniciará el despegue. Es una excelente noticia para los 3 mil agricultores beneficiados con tractores, para los ganaderos que repoblarán con 20 mil cabezas de ganado, para los pescadores que aprovecharán las miles de toneladas de tilapia. Pero es una mejor noticia para los michoacanos en general, porque la señal es una e inequívoca: es posible hacer las cosas bien. Sólo falta voluntad.







