+ La maoísta “línea de masas” de la CNTE
+ La Reforma Educativa, el pretexto; la guerra popular, el fin
+ Ya nada más esperar que la sangre corra por el río
+ El túnel del Ramal Camelinas, una obra que da miedo
Por Martha Elba Torres Martínez
“El pueblo y solo el pueblo, es la fuerza motriz que hace la historia mundial”: Mao Zedong.
“Es necesario enseñar a cada camarada a amar a las masas populares y escucharlas atentamente; a identificarse con las masas dondequiera que se encuentre y, en lugar de situarse por encima, sumergirse en ellas; a despertar a las masas y elevar su conciencia política de acuerdo con su nivel del momento, y ayudarlas, ciñéndose al principio de plena voluntariedad, a organizarse gradualmente y a desplegar paso a paso todas las luchas necesarias que permitan las condiciones internas y externas en un tiempo y lugar determinados.”
Es parte del legado del mejor conocido como Mao Tse-Tung (1893-1976), el ideólogo y máximo dirigente del Partido Comunista de China, que llevó a su país a la guerra civil contra la República a mediados del siglo pasado.
Su biografía relata que adoptó los planteamientos del marxismo-leninismo a su estilo y cultura china. El comunismo de Mao otorgó un papel protagónico a la clase campesina como motor de la revolución, pero como todos los dictadores populistas, la revolución china era él.
Pues fue Mao el artífice de la “línea de masas” que hoy implementa en sus movilizaciones la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y los grupos ultraradicales que se le han sumado.
El pretexto, la Reforma Educativa; el objetivo, la lucha por el poder a través de la guerra popular.
Reza el Partido Comunista del Perú, el “Sol Rojo”: es la única táctica marxista de “ir a lo hondo y profundo; educarlas (a las masas proletarias, campesinos y obreros) en la violencia revolucionaria y en la lucha contra el oportunismo”.
Y no hay más que aplicar el método científico de la observación para entender lo que comenzó en Chiapas, siguió en Oaxaca y que esta semana se extendió a Guerrero y Michoacán con los bloqueos carreteros.
¿Por qué? Porque una táctica es interrumpir el suministro de alimentos y combustible para infundir miedo y propiciar saqueo. ¿En perjuicio de las propias masas? Así es. La lucha lo justifica. Por eso –y perdonen la expresión- les vale madre los muertos de Nochixtlán, así como los siete maestros que fueron arrollados el 14 de junio de 2013 por el tractocamión que se estampó en la caseta de peaje de San Ángel Zurumucapio, que tenían bloqueada. Al fin siempre terminan indemnizando los contribuyentes.
Y es explicable que por su eficaz adoctrinamiento muchos sigan siendo las puntas de lanza de la guerra popular, pero imperdonable que el gran resto del magisterio, particularmente el SNTE, guarde silencio y voltee la cara para no ver y que el mismo gobierno de Peña no advierta al país de lo que está pasando.
Porque ya no son las protestas callejeras del 2013 en que se aprobó las reformas, ni los eternos plantones en la Ciudad de México. Esto es más hondo y profundo, y lo estamos viendo…
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Es el caso de las ya dos quincenas que los maestros michoacanos no han podido cobrar. Y curioso. Culpan al gobierno, pero es la Coordinadora quien lo impide.
Y puede ser ignorancia o conchudez, pero estaban tan acostumbrados a que el millar de pagadores que no hacían otra cosa que llevarles sus cheques a la escuela, que ahora no pudieron –o quisieron– subir sus datos para recibir la tarjeta bancaria y cobrar en cualquier cajero. Pues con todo y eso, les abrieron módulos y ni así.
Entonces, la contradicción. Siempre se quejaron del abuso y terrorismo impuesto por la CNTE los últimos veinte años, y ahora, en la franca lucha, no saben ni cómo reaccionar…
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Y confirmada la prospectiva que anticipé en la pasada edición, con las conversaciones –porque ni siquiera son negociaciones– Segob-CNTE en punto muerto, Miguel Ángel Osorio Chong ya advirtió del eventual uso de la fuerza pública para romper los bloqueos que impiden el abasto de alimentos y otros productos de primera necesidad en Chiapas y Oaxaca.
“El diálogo no se ha cancelado, pero sí lo digo con toda claridad: tenemos que generar las condiciones, si no se dan por esta vía (el diálogo), entonces tenemos que actuar, porque no pueden seguir las cosas como están”, dijo ayer a MVS Noticias.
Por su parte, el presidente del Senado, Roberto Gil Zuarth (PAN), ya expresó el respaldo de la Cámara Alta al eventual desalojo para restablecer el libre tránsito, y las condiciones de gobernabilidad en esos estados. De la Reforma Educativa, ni hablar.
Y como el mismo presidente Enrique Peña Nieto ya dijo el primer día de su visita a Canadá, que no negociará con la CNTE lo que ya es Ley y en plena vigencia, ya lo único que se puede esperar es el cuándo reinstalará el orden constitucional en Chiapas y Oaxaca.
De que es complicado, ¡complicadísimo!; que chorreará sangre, ¡desde luego! La CNTE y sus aliados no se retirarán tan fácilmente. Pero seguramente Peña y su cuarto de guerra ya están calculando los costos.
Si a ello sumamos los escenarios financieros tan difíciles para México, que nada menos ayer tuvo que elevar la tasa de interés interbancaria a 4.24 por ciento para frenar la fuga de capitales; la depreciación del peso frente al dólar y el segundo recorte presupuestal en el año, ahora por cerca de 32 mil millones de pesos, ¿verdad que es complicadísimo?
Como sea, los sitios de Chiapas y Oaxaca deben ser resueltos ya…
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Mañana sábado, el Consejo Nacional del PRD elige nuevo presidente nacional, en sustitución del chilletón de Agustín Basave.
Los pronunciamientos a favor de Alejandra Barrales y de la actual secretaria general, Beatriz Mojica, me llenó de ánimo: una segunda presidenta de partido en los últimos 21 días.
Pero más me emocionó que un viejo socialista como Pablo Gómez haya sido candidateado de último momento. Y me quedo con una sola expresión del senador Miguel Barbosa: “(Pablo) sí podría gobernar a las corrientes internas”.
Porque eso, lo he escrito infinidad de veces, es el verdadero y gran problema del PRD. Porque hablan de institucionalidad y ni siquiera saben cómo se come. Todo es para su santo y conveniencias. Pero Michoacán es un ejemplo vivo de que sí se pueden poner de acuerdo. El quid, es que lo acepten…
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Y a otra cosa mariposa.
Por necesidad domiciliaria, todos los días veo los trabajos del túnel del Ramal Camelinas, que desembocará a la avenida Rotarismo, en Ocolusen.
La verdad, jamás en mi vida –y lo he socializado con mi familia–, lo usaré. No soy ingeniera civil, pero nada más ver cómo están haciendo el hoyo sobre una falla geológica, sin más recubrimiento que una chaponeada, me da pavor.
Que mi boca se haga chicharrón, pero de verdad, será un alto riesgo para quienes transiten por él.
Todo por la voracidad del dueño de Altozano, que como la CNTE, le valen madre los muertos, y de la complicidad de las autoridades municipales, desde Fausto Vallejo en adelante.
Insisto. Que Dios no lo quiera, pero no me da nadita de confianza. Y mejor, ni buscarle…







