Arbitrariedades a toda orquesta

 

Por Alejandro Báez

El grandioso Germán Valdés, Tin Tan, quien el 29 de este mes cumple 43 años de haber fallecido, en una de sus mejores producciones. Las Aventuras de Pito Pérez, película de 1956, basada en la obra de José Rubén Romero, hace un análisis de la situación política mexicana, devastadora por actual:

“De los pobres abusan todos los que tengan autoridad, poca o mucha. Lo que cambia en los hombres, mi querido poeta, es la importancia de sus empleos. Pero el tonto, el déspota o el sinvergüenza, lo mismo lo son de caciques de pueblo que de ministros en la capital. (…) He observado que la profesión de déspota es la más fácil. Primer año, curso de Adulación de los poderosos; segundo año, Liquidación de las viejas amistades que nos hacen recordar nuestro pasado humilde y Creación de un supremo Consejo de Lambiscones. Tercer año, Perfeccionamiento del delirio de grandeza. Cuarto y último año, Arbitrariedades a toda orquesta”.

Lo anterior viene a cuento por los argumentos que el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, utilizó al anunciar los recortes a tres sectores indispensables de la frágil, fragilísima economía mexicana: Salud, Educación y Agricultura. Recortes que alcanzan los 31 mil 715 millones de pesos y que el secretario federal adujo que se deben a la salida de Inglaterra de la Unión Europea.

Es cierto que con el voto mayorista de los parlamentarios británicos para retirarse de la Comunidad Europea, el euro, como moneda, se desestabilizó favoreciendo el crecimiento del dólar, lo que nos produjo, de manera inmediata, una devaluación del 17% por nuestra volatibilidad frente a la moneda americana.

Pero que por ello tengan que recortar poco menos de 32 mil millones de pesos en sectores fundamentales para la estabilidad social, cultural y alimenticia del país, es una eminente mentada de madre. O como dijo Tin Tan, “curso cuatro, Arbitrariedades a toda orquesta”.

La economía mexicana desde siempre ha sido frágil. Es cierto que durante cosa de 25 años, de 1952 a 1976, la paridad fue estable, en el histórico $12,50; pero dicha paridad establecida por decreto presidencial de Miguel Alemán Valdés, en su último año como presidente de la República, ha sido una de los fracasos más graves de nuestra economía, pues se sobrevaluó el peso mexicano y, en la administración de Luis Echeverría Álvarez, ya no se pudo sostener y el peso cayó estrepitosamente, de un día al otro, en una devaluación del 100%, misma que ha sido constante desde entonces, por mucho que el presidente Salinas, en 1993, quisiera tapar con un dedo la recesión económica, quitándole tres ceros a la moneda, con lo que la desvalorización del peso fue del mil por ciento.

Recortar gastos al sector educativo y de salud, en medio de una de las crisis sociales más severas de lo que va del siglo, derivada, precisamente, del sector magisterial y médico, es querer apagar el fuego con gasolina.

Y si le agregamos el recorte al sector agrícola, debilitado y aniquilado desde que en 1992 se reformó el artículo 27 Constitucional para darle fin al reparto agrario y generar un campo débil, que estuviera a merced de las trasnacionales alimenticias, en vías de entrar con el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, es sinónimo de suicidio nacional.

Habiendo tantas partidas de donde se puede ahorrar, si es lo que el país necesita, como los sueldos de las piaras que nos legislan, tanto a nivel federal como estatal, de los sueldos de los magistrados o secretarios de Estado o gobernadores, no: se tiene que hacer de donde la cuerda es más frágil.

Una educación que a ningún funcionario le importa un rábano y por eso las marchas y mítines que derivaron en Nochixtlán, Oaxaca, hace una semana; un sector salud, debilitado por la corrupción y la voracidad de la industria farmacéutica internacional, avalada por los mismos secretarios de Salud. Un sector agrícola que depende de lo que compramos en el extranjero en lugar de buscar la suficiencia alimenticia.

México es el país de un pueblo inculto, sin acceso a un sistema de salud de calidad, donde enfermarse es sinónimo de desabasto de medicamentos de primera necesidad y tan mal alimentado que somos el primer lugar en defunciones por obesidad y enfermedades derivadas, como la hipertensión y la diabetes.

Eso sí, el gobierno federal, según el Portal de Obligaciones de Transparencia (POT), declara que ha pagado a los medios de comunicación, a lo largo de todo lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto, la cantidad de 608.2 millones de pesos para difundir la Reforma Educativa.

Como decía Tin Tan, hace medio siglo, la carrera de déspota es la más fácil. Solo hay que hacer carrera política en algún partido y tener ganas de gobernar y joder al pueblo.

Pero esto es solo mi opinión…

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