Morelia, Michoacán/Alfredo Soria y Archivo/ACG
El órgano chico de la Catedral de Morelia, un instrumento construido en 1905 y utilizado habitualmente en celebraciones religiosas y conciertos, recibe un mantenimiento general que tendrá una duración aproximada de tres meses.
Los trabajos fueron impulsados por Benjamín Osornio Morales, rector de la Catedral, y representan una inversión estimada de entre 150 mil y 200 mil pesos. Se calcula que todavía serán necesarios alrededor de dos meses para concluir la intervención y afinar el instrumento.
Lorenzo Orozco Mata, responsable de la Dimensión de Música Sacra de la Arquidiócesis de Morelia, explicó que inicialmente se contemplaba un mantenimiento de rutina; sin embargo, al desmontar el órgano encontraron flautas fisuradas, conductos obstruidos, componentes desgastados y una acumulación considerable de polvo.

Antes de la intervención funcionaba entre el 70 y el 80 por ciento de su capacidad, principalmente por problemas de afinación. El órgano fue fabricado por la casa Walcker, la misma que construyó el órgano monumental San Gregorio Magno.
“Es el órgano que más se utiliza en la Catedral para las celebraciones de la misma y para algunos conciertos”, señaló Orozco Mata, quien lo consideró “el instrumento de batalla” del recinto religioso.
Javier García Vidal detalló que el servicio incluye la limpieza de las flautas de metal y madera, la reparación de fugas de aire, el cambio de piel en componentes neumáticos, la calibración de válvulas y el ajuste de los mecanismos. Aunque actualmente una turbina eléctrica alimenta el sistema de aire, su funcionamiento interno continúa siendo original.

Una vez que las piezas sean colocadas nuevamente, comenzará la revisión de frecuencias y la afinación general. “El órgano se afina flauta por flauta y las frecuencias, pues todo es a oído, todo es a oído”, explicó García Vidal.
En contraste, el órgano monumental San Gregorio Magno, también de 1905 y compuesto por alrededor de 4 mil 600 flautas, funciona aproximadamente al 40 por ciento. Su intervención requeriría cerca de 7 millones de pesos y entre seis y siete meses de trabajo especializado en carpintería, neumática y electrónica.

“Hace falta el recurso, el recurso económico”, expresó Orozco Mata. Añadió que mantienen conversaciones con organizadores de festivales y otras personas interesadas, pero no pretenden comenzar los trabajos hasta reunir al menos el 80 por ciento del dinero necesario.
El sacerdote aclaró que el problema eléctrico que anteriormente generó preocupación ya fue atendido y descartó que continuar tocando el órgano monumental acelere su deterioro. “Al contrario, si el órgano se mantiene en uso sirve para que el órgano esté funcionando”, sostuvo.








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