Para muchas mujeres, la maternidad es una de las etapas más increíbles, observar el propio cuerpo cambiar para dar paso a una vida, sostener en los brazos a alguien a quien se amó antes de conocerle, y sentir ese pequeño latido por vez primera, pueden ser experiencias llenas de plenitud y autorrealización… o no.

Hoy 10 de Mayo, Día de la Madre, las reflexiones de los expertos sobre este tema son vastas, profundamente descriptivas y aleccionadoras.

De cada 10 mujeres que dan a luz, dos padecen depresión postparto, la peor y más difícil de tratar de las manifestaciones de esta enfermedad mental, señala el director de Salud Mental de Morelia, Carlos Alberto Bravo Pantoja.

Foto: ACG

La depresión postparto lleva a la madre a no poder cuidar a su bebé como quisiera hacerlo, a su cuerpo a experimentar sufrimiento, incluso a rechazar a su hijo, y se presenta poco antes, tras el parto o en el primer año de vida del bebé, explica el experto.

Al menos, 75 por ciento de las mujeres con depresión postparto no están diagnosticadas o no reciben tratamiento, para un trastorno que, si no se interviene de manera oportuna, es muy destructivo y puede poner en riesgo tanto la vida de la madre como del bebé, documenta.

El monstruo que “devora” a las mujeres

Carlos Alberto Bravo refiriere que la depresión es una de las enfermedades mentales más comunes, y ataca sobre todo a las mujeres, por razones biológicas, como las hormonas (progesterona, estradiol y otras) que hacen al organismo más sensible ante el cortisol, mientras que la testosterona no afecta igual.

Explica que también hay factores culturales, como el machismo que persiste en la sociedad moderna, donde se espera que la mujer sea profesionista y trabaje, provea y cuide su físico, pero sin dejar de ser madre, esposa y cuidadora de familiares, que privilegia a otros por encima de ella.

Aunque cada vez más hombres se involucran en la crianza de los hijos y el cuidado de familiares mayores, enfermos o con discapacidad, no es suficiente, y esta carga desproporcionada se traduce en mayor riesgo de depresión y ansiedad para ellas, señala el especialista.

Documenta que los hombres incurren en mayor proporción en suicidios, pero las mujeres tienen más intentos y pensamientos suicidas, solo que ellas no dejan de visualizar los momentos después de su muerte y piensan en el efecto de esta decisión en su familia, lo que las lleva a recurrir a métodos menos violentos y eficientes, en tanto que los varones suelen ser más violentos, destructivos y efectivos.

Un mal invisibilizado

Cuando una mujer muestra signos de depresión postparto, necesita de forma urgente atención psicológica y psiquiátrica, lo que las familias no siempre están en posibilidad o interés de proporcionar.

Y es que, de acuerdo con el especialista, se espera que una mujer que ha sido recientemente madre esté feliz y realizada, lo que lleva a que las parejas, incluso las mujeres cercanas, minimicen los malestares y exijan que la mujer se concentre en el cuidado del bebé.

Así, expone el estrés que genera la necesidad de atender al pequeño, la preocupación por la posibilidad de muerte de cuna, antecedentes de depresión personales o familiares, historial de intentos de suicidio o adicciones, se suman a la pobreza, el desempleo, la violencia y las presiones de la vida cotidiana, para agravar cuadros de depresión postparto.

Depresión psicótica postparto

El facultativo especialista revela más números: en 24 por ciento de las mujeres con depresión postparto el mal evoluciona a ansiedad postparto, y en uno de cada 10 casos, a depresión psicótica postparto, una manifestación todavía más grave, más destructiva.

En esta fase presencial, el médico explica que la mujer llega a la conclusión de que la vida es solo sufrimiento y no quiere eso para sus hijos, lo que implica un elevado peligro de que atente contra la vida de su bebé, incluso otros menores de edad a su cargo. Esta deformación cognitiva es secundaria a la depresión postparto, donde el deterioro emocional se acentúa.

Por eso, señala, es importante detectar y tratar la depresión postparto, con herramientas apropiadas para un diagnóstico oportuno y mecanismos para su difusión y prevención.

Esto pasa por el hallazgo de antecedentes personales y familiares de depresión o ansiedad, así como otros factores de vulnerabilidad, además de ofrecer servicios de salud mental a las futuras y recientes madres.

Bravo Pantoja reitera que es imperativo que las familias no minimicen los malestares de las mujeres embarazadas o que recientemente han dado a luz, e intervengan antes de que se produzcan consecuencias nefastas y destructivas.

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