Morelia, Michoacán/Por: Asaid Castro/ACG.
El tartán ya no luce parejo ni seguro. Entre grietas, zonas levantadas y desgaste acumulado, la pista del “Venustiano” se ha convertido en un riesgo cotidiano para quienes la usan. Atletas, entrenadores y familias coinciden en lo mismo: correr aquí ya no es como antes, y la falta de mantenimiento afecta cada paso.
La pista de tartán del Estadio Venustiano Carranza, muestra signos evidentes de desgaste que han encendido la preocupación de atletas y familias que utilizan este espacio a diario. Lo que antes era un punto clave para el entrenamiento deportivo en Morelia, hoy se percibe como una superficie irregular, con daños visibles y condiciones que ponen en riesgo a quienes la utilizan.

A simple vista, los carriles presentan zonas levantadas, desgaste en el material y distintos deterioros a lo largo de la pista. Usuarios señalan que estas condiciones no son recientes, sino resultado de un deterioro progresivo que no ha sido atendido con mantenimiento constante.
“Bien fácil puedes ir corriendo y no te fijas en donde pisas y hasta te puedes lesionar, pero cerca de aquí no hay otra opción ”, comenta un joven atleta que entrena en el lugar, quien asegura que ha tenido que bajar la intensidad de sus rutinas. Como él, varios corredores coinciden en que la pista ya no ofrece la seguridad necesaria para entrenamientos exigentes.

El malestar también se extiende a padres de familia que acompañan a niños y adolescentes. “No es solo que esté fea, es que es peligrosa. Los niños pueden tropezarse o lastimarse”, señala una madre, mientras observa a su hijo evitar ciertas zonas de la pista durante su práctica.
Entre los testimonios, se repite una causa: el pasado uso del estadio para eventos masivos. De acuerdo con los usuarios, después de conciertos o actividades multitudinarias durante el año pasado, la pista quedó más dañada, con residuos y afectaciones en el material.

Luis Hernández, un entrenador local, advirtió que una pista en mal estado no solo afecta el rendimiento, sino que incrementa el riesgo de lesiones. “Apenas es usable, pero la pista ya no sirve. El tartán debe ser uniforme, si no lo es, cambia la pisada y ahí vienen los problemas”, explicó.
Hasta ahora, quienes utilizan este espacio aseguran no haber visto trabajos de rehabilitación de fondo, lo que incrementa la sensación de abandono. Mientras tanto, la exigencia crece: piden mantenimiento urgente y reglas claras para el uso del estadio.





