Morelia, Michoacán
Los niños mexicanos son expuestos a imágenes pornográficas, por vez primera, a una edad que ronda entre los siete y los nueve años.
De acuerdo con la activista e impulsora de la Ley Olimpia, Olimpia Coral Melo, en el país la población se inicia en el consumo de contenido pornográfico cuando aún no han egresado de la educación primaria; y se estima que ocho de cada 10 mexicanos recibieron instrucción sobre sexo y relaciones sexuales, obtenida de la pornografía.
Entre los efectos de este fenómeno, indicó la hipersexualización y la cosificación, sobre todo de mujeres, la normalización de conductas de abuso y maltrato y el depósito de la carga de salvación sobre los hombres, ya que los efectos de la violencia digital que acarrea la pornografía “alcanzan a los hombres y las mujeres, pero se ensañan con las mujeres”.

El contacto con la pornografia alimenta otros flagelos, como la pornografía infantil. “Uno de cada cinco vídeos sobre pornografia infantil que circulan en el mundo fue producido en México”, mencionó.
Olimpia Coral expuso que se han identificado en Latinoamérica al menos dos millones de sitios o espacios dedicados a la comercialización y difusión de contenido pornpgráfico; afirmó que “el porno no es sexo, es un mecanismo capitalista que deshumaniza personas y las destina al consumo de otros como objetos sexuales”.
Agregó que “nosotras vamos por una educación sexual y digital, no desde la abstención, la prohibición o el puritanismo, sino desde la necesidad de evitar la explotación de unos para el consumo de otros, hay otra forma de tener relaciones sexuales, alejada de la cultura de la pornografía”.







