Un tribunal federal de Nueva York suspendió los aranceles generalizados impulsados por el presidente Donald Trump sobre las importaciones provenientes de casi todos los países del mundo, los cuales han causado el decrecimiento de la economía, la subida de los precios, y la caída de las bolsas.

La decisión judicial considera que el mandatario excedió sus atribuciones legales al utilizar la declaración de “emergencia nacional” como argumento para establecer los gravámenes sin intervención del Congreso.

El Tribunal de Comercio Internacional resolvió que Trump no contaba con facultades suficientes para aplicar esos aranceles invocando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977 (IEEPA).

Según los jueces, esta normativa no le permitía justificar la imposición unilateral de impuestos a productos extranjeros sin un aval legislativo formal.

El fallo interrumpió la aplicación de los aranceles masivos dictados en abril, que afectaban a casi todos los socios comerciales de Estados Unidos, incluyendo a China, México y Canadá, y reabrió el debate sobre los límites constitucionales del poder ejecutivo en materia económica.

El gobierno de Trump había sostenido que los déficits comerciales prolongados representaban una situación de “emergencia nacional” y que, por lo tanto, podía intervenir sin necesidad de pasar por el Congreso.

Incluso, en febrero, había aplicado aranceles contra México, China y Canadá, argumentando que el flujo ilegal de drogas y migrantes desde esos países requería una acción económica urgente.

Pese a este revés, algunos aranceles establecidos durante su mandato continúan vigentes, como los aplicados al acero, aluminio y automóviles extranjeros.

Estos últimos se basaron en otra legislación, distinta de la IEEPA, que exige un proceso formal de investigación a cargo del Departamento de Comercio.

El origen del fallo del tribunal federal de Nueva York está en, al menos, siete demandas en las que se argumenta que los aranceles del “Día de la Liberación” de Trump han excedido su autoridad, dejando la política comercial de Estados Unidos dependiente de sus caprichos.

Para la analista comercial, Wendy Cutler, el fallo genera una fuerte dosis de incertidumbre sobre la estrategia de comercio exterior de Trump.

Según advirtió, los países que estaban en plena negociación con EEUU podrían suspender cualquier concesión hasta que se aclare la validez legal de los aranceles.

“El fallo arroja la política comercial del presidente a la incertidumbre”, sostuvo.

De todas formas, Trump aún podría implementar durante 150 días impuestos del 15% a las importaciones sobre naciones con las que Estados Unidos tiene un déficit comercial sustancial. El fallo señala que un presidente tiene esta autoridad al amparo de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.

La sentencia de los jueces neoyorkinos puede ser apelada ante la Corte de Apelaciones del Circuito Federal en Washington, e incluso llegar a la Corte Suprema.

La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este jueves que el gobierno de Donald Trump impugnará el fallo del Tribunal de Comercio Internacional que frena los aranceles impuestos a países como México, China y Canadá.

En su conferencia matutina, la mandataria señaló que todavía se deben esperar los efectos reales de la resolución.

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