Múltiples explicaciones ha tenido que dar el morenista Fidel Calderón luego de haber empleado la frase “es el liderazgo, estúpido”, que a su parecer, nadie entendió.

Para empezar, es una frase propia de la política estadounidense, pero no va así. La frase original es: “the economy, stupid” y la generó James Carville, asesor de Bill Clinton, en 1992. Durante esa campaña, la empleaban como un tipo de eslogan interno.

Al popularizarse, se traduciría como: “¡es la economía, estúpido!” y se emplea para destacar algún tema relevante por el contexto, cambiando el término “economía” por cualquier otro.

Recientemente, el político la empleó en sus redes sociales para encabezar un posteo del pasado sábado 26 de abril, luego de que personas encapuchadas irrumpieran en un evento del senador Raúl Morón en Apatzingán y arrojaran sillas.

En esa publicación, Fidel Calderón comienza diciendo que este episodio se debió a la “ausencia de liderazgo en Palacio de Gobierno de Michoacán”, acusación que desató una serie de reacciones en cadena, desde la dirigencia estatal de Morena, pasando por las del PRI y el PAN, hasta la del propio gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, quien exigió una disculpa pública.

A partir de entonces, Calderón Torreblanca ha subido más posteos tratando de explicar el encabezado de su publicación, asegurando que fue mal entendido como una alusión directa al gobernador, cuando sólo se trata de una frase popular impersonal.

Compartió incluso un video en donde Andrés Manuel López Obrador, siendo todavía presidente, la empleó declarando “es el pueblo, estúpido”, sin aludir directamente a nadie.

Este miércoles 30, el malentendido tomó un nuevo giro, pues de acuerdo con Fidel Calderón, se debió a que el gobernador interpretó que el apelativo “estúpido” no iba dirigido a su persona -como se había pensado en un principio que había entendido-, sino al liderazgo que el ejerce, pues al leerlo en su rueda de prensa, se “comió” el artículo “el”, así como la coma, y leyó: “liderazgo estúpido”, convirtiendo en adjetivo el vocativo.

“Por esas omisiones leyó e interpretó un mensaje distinto al que yo escribí”, justificó el experredista y culpó de ello “a las personas que lo asesoran y lo aconsejan”, a quienes les recomendó tomar cursos de lectura, redacción, comprensión lectora y comunicación política.

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