Morelia, Michoacán
No eran militantes de Morena, venían de Uruapan, los agresores que aventaron sillas durante un evento del senador Raúl Morón el pasado sábado en Apatzingán, señaló el dirigente estatal de Morena, Jesús Mora.
“En Morena nuestras diferencias no las resolvemos a sillazos, no hemos llegado a eso ni vamos a llegar a eso. El móvil que tuvo esa acción es un móvil político, tenemos indicios porque hay cinco detenidos y hay autobuses asegurados, que iban de Uruapan hacia Apatzingán, pero no hay que comer ansias, la verdad va a salir”, declaró.
Durante su rueda de prensa semanal, el morenista descartó hacer señalamientos directos contra los militantes que responsabilizaron al gobernador de lo sucedido -Juan Carlos Barragán y Fidel Calderón-, pero recordó que es contrario a sus estatutos ventilar los problemas internos en redes sociales o medios de comunicación.

“Si no estás dispuesto a cumplir lo que establece el estatuto pues no hay cabida para formar parte del partido y en el artículo tercero establece con mucha claridad que no hay lugar para denostaciones, difamaciones, mentiras entre compañeros”, enfatizó.
El dirigente de Morena no aclaró si personalmente acudirá ante la Comisión Nacional de Honor y Justicia para que valore si corresponde aplicar una sanción, que podría ser incluso la expulsión del partido, acotó, sólo dijo que “cualquier militante puede solicitar la revisión”.
“Hay que ser muy cuidadosos de lo que decimos, porque en Morena hay reglas claras y estamos cuidando un movimiento que costó mucho trabajo construir y no por la verborrea calumniosa de algunos vamos a poner en riesgo el proyecto que representamos”, advirtió.

Jesús Mora explicó que considera que se trata de calumnias, toda vez que no se presentó ninguna prueba de lo que estaban afirmando.
El sábado pasado, desde Apatzingán, Juan Carlos Barragán aseguró que los agresores venían de Uruapan, enviados de por Carlos Manzo, pero que éste a su vez respondía a Alfredo Ramírez; mientras que Fidel Calderón señaló que le parecía sospechoso que estas personas hubieran podido pasar en autobuses hasta el centro de Apatzingán e ingresar a un evento privado sin que nadie los detuviera ni los cuestionara.







