Morelia, Michoacán
Tambores se escuchan en las inmediaciones de la Catedral de Morelia, y los cófrades campaneros y matraqueros efectúan la Procesión de la Anuencia, que culmina con el toque de la matraca monumental.
El Sol primaveral se deja caer a plomo sobre los paseantes en el primer cuadro de Morelia, pero no desalienta a los campaneros y matraqueros que habrán se subir las torres de la Catedral, para llevar a cabo una labor primordial este Jueves Santo.
Decenas de escalones, angostos e intrincados, separan la seguridad del suelo de la matraca monumental, pero los cófrades hacen este recorrido sin incidencias.
Una vista imperdible, el fresco aire de la tarde de abril y la solemnidad del Jueves Santo, pero los campaneros y matraqueros se afanan en iniciar el toque de la matraca monumental, que, despojada de los maderos que hacen las veces de frenos, comienza a girar, produciendo un sonido seco y áspero.
Golpes secos inundan las plazas de Armas, Benito Juárez y Melchor Ocampo. Golpes secos anuncian el período de luto y de vigilia por la pasión y muerte de Jesús. Golpes secos estremecen a los paseantes y a los devotos.






La matraca monumental tiene alrededor de 160 años de antigüedad y es única en América Latina. Si bien hay matraca monumentales qen Puebla y Ciudad de México, no son tan grandes, NI se conservan tan bien y no se tocan como la de Morelia.
Todo comienza con la llegada de la Procesión de la Anuencia, para enseguida efectuar el toque de la matraca, al que sigue el repique de las campanas y, nuevamente, el toque de la matraca, para concretar la muerte de las campanas, mudas durante el período de luto y vigilia.
Los días Viernes Santo y Sábado de Gloria la matraca se toca tres veces por día, para a las 21:00 horas reanudar el repique de las campanas, símbolo de la alegría por la resurrección del Salvador.
La matraca monumental tiene una altura de 2.10 metros, tres metros de largo y 1.50 metros de ancho, con una estrella de seis picos que contienen los 52 mazos que producen el sonido característico del instrumento.
Se precisa de hasta 20 personas para tocar la matraca en turnos de alrededor de un minuto, por lo que el instrumento es un reto de devoción y amor, desde subir la escalinata para alcanzarla hasta hacer el toque seco que inunda el primer cuadro de Morelia, para llamar al luto y a la reflexión a los fieles.
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