Fotos y video: Alfredo Soria/ACG
Más de 20 casos de desapariciones en comunidades indígenas de Michoacán fueron señalados como parte de una práctica sistemática y generalizada que se ha mantenido por décadas en el país, expresó Pavel Ulianov Guzmán Macario, vocero del Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), previo al inicio del Primer Encuentro por los Desaparecidos de los Pueblos Originarios.
De acuerdo con el vocero, las víctimas, en su mayoría, han sido personas que defendían sus territorios, sus recursos naturales o que se enfrentaron al crimen organizado.
Entre los casos mencionados se encuentran siete personas desaparecidas de Tarejero, cinco de Cherán, cinco de Ostula, dos de Santa Fe de la Laguna, dos de la Cañada de los Once Pueblos y uno de Caltzontzin. Aseguró que la desaparición forzada en México no solo existe, sino que es una política que se ha sostenido desde los años setenta, con participación de agentes del Estado.
Durante el foro, también se dio lectura a un posicionamiento en el que se advierte sobre la persistencia de una grave crisis de derechos humanos en el país, donde la desaparición forzada es cometida por autoridades o por actores que actúan con el respaldo del gobierno. El documento recordó el caso de la familia Guzmán Cruz, cuyos cinco integrantes fueron desaparecidos por el Ejército Mexicano y la Secretaría de Gobernación en 1974.
El evento se realizó en el Museo Regional Michoacano, en Morelia, y tuvo como objetivo visibilizar la problemática de las desapariciones en los pueblos originarios. Según cifras oficiales, en México hay más de 127 mil personas desaparecidas, y en Michoacán más de seis mil 700, aunque se estima que la mayoría de los casos no se denuncian y prevalece la impunidad.











