Un ataque con unos cuarenta misiles rusos sobre cinco ciudades de toda Ucrania causó este lunes la muerte de 37 personas y heridas a más de 150, al mismo tiempo que provocó graves daños al hospital infantil de Kiev, el más más grande del país y en otros edificios.

“Es muy importante que el mundo no guarde silencio y que todos vean lo que Rusia es y qué está haciendo”, comentó el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy, quien calificó el bombardeo de “crimen de guerra”.

Se trató del bombardeo ruso más intenso sobre Kiev en casi cuatro meses, y alcanzó siete de los 10 distritos de la capital.

En el hospital de niños de Okhmatdyt de Kiev, los equipos de rescate buscaban víctimas bajo los escombros de un ala de las instalaciones que sufrió un derrumbe parcial. En el edificio principal, de 10 plantas, se veían ventanas y puertas reventadas y muros teñidos de negro.

La unidad de cuidados intensivos, quirófanos y departamentos de oncología sufrieron daños, indicaron funcionarios.

“Entre las víctimas están los niños más enfermos de Ucrania”, dijo Volker Türk, comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Un equipo de la ONU visitó el hospital poco después del ataque y vio a menores que recibían tratamiento contra el cáncer en camas colocadas afuera del inmueble.

Rusia, por su parte, negó haber atacado el hospital y señaló que su ofensiva fue contra objetivos militares.

El presidente estadounidense Joe Biden dijo en un comunicado que los ataques con misiles son “un horrendo recordatorio de la brutalidad rusa”.

El Consejo de Seguridad de la ONU se prepara este martes para celebrar una reunión de emergencia sobre Ucrania mientras el país sigue de luto por los ataques rusos.

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