Foto: ACG

El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla aseguró que el pago a Latinus de 933 millones de pesos del Gobierno del Estado entre el 2019 y el 2023 es parte de “la herencia maldita del chiflanismo”, refiriéndose a un presunto amarre del ex gobernador Silvano Aureoles Conejo con el consorcio empresarial que representa Latinus.

En conferencia de prensa de inicio de semana, el mandatario estatal resaltó que estas empresas recibieron un total de 933 millones de pesos, no los 698 millones previamente reportados por parte del titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Pablo Gómez.

El mandatario estatal refirió que, al asumir el gobierno, se descubrió que varias empresas relacionadas con Latinus controlaban prácticamente todos los aspectos operativos de la Secretaría de Salud. Estas empresas manejaban el software de recetas médicas, las consultas, las farmacias, las computadoras y las impresoras. “Nos llevó un tiempo sacar a esas empresas porque tenían contratos y licitaciones, y la transición para que otra empresa las supliera fue compleja”, comentó el gobernador.

El gobernador informó a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) bajo la dirección de Pablo Gómez, así como a su predecesor, Santiago Nieto, sobre las irregularidades detectadas. Ramírez Bedolla resaltó que son 930 millones de pesos involucrados, de los cuales, 130 millones de pesos han sido entregados durante su administración.

En ese sentido, el gobernador michoacano expuso que el gobierno estatal enfrenta una demanda por un monto de 33 millones de pesos por parte de Latinus, pues en 2024, ya no se le pagó un solo peso.

Sobre los rumores que generó la noticia a nivel nacional, en la que se hablaba de un presunto golpeteo desde la Federación para el gobierno bedollista, el mandatario morenista recalcó que eran solamente rumores, toda vez que fue el mismo gobierno estatal el que brindó la información a la UIF para investigar a Latinus.

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