Desde 1917, Venustiano Carranza decretó que el 15 de mayo celebramos el Día del Maestro en México, basado en el reconocimiento al trabajo, paciencia y conocimiento que tienen los docentes.

Por supuesto, tomaré un momento para agradecer y reconocer a tantas maestras, maestros y mentores, que tocaron mi vida compartiendo su conocimiento conmigo, pero principalmente poniendo a prueba su paciencia.

También debo reconocer a los maestros que actualmente en México luchan por el cumplimiento de sus derechos, por la aplicación de un contrato colectivo y conquistas laborales que en derecho les corresponden, que en algunos casos puedan parecer desproporcionadas ante los ojos de quienes no están involucrados.

Sin embargo, los derechos laborales deben ser respetados a cabalidad, si algún gobierno no está de acuerdo por su insostenibilidad, existen mecanismos para revisarlos, incluso hasta modificarlos, pero incumplirlos sólo es una ilegalidad.

También es preciso reconocer que a pesar del gran esfuerzo que hacen muchos al frente de un aula, el eje de nuestro sistema educativo, hoy deja mucho que desear.

La realidad nos alcanzó hace muchos años, en un mundo globalizado donde nuestros estudiantes tienen qué aumentar su conocimiento, para no nada más quedarse con lo que México necesita, sino con la competencia global a la que se enfrentan.

Es por eso que hoy en México, necesitamos una reforma educativa, que no se convierta en laboral, una que se enfoque en la calidad de la educación de nuestro país, en que alcancemos estándares de primer mundo, que por supuesto, implique lo necesario para tener a los mejores capacitados al frente de un grupo escolar.

Si para hacer lo anterior se requiere revisar, negociar, modificar o liquidar contratos colectivos, alguna reforma laboral, alguna regulación sindical o algún costo político, deberíamos asumir que nuestros estudiantes, que son el futuro de este país lo merecen.

Es preciso decir que la debacle de nuestro sistema educativo comenzó cuando se politizó la educación y el SNTE se convirtió en un ariete político que para contrarrestarlo tuvo que nacer y alimentarse la CNTE, sin embargo, en esa guerra intestina, donde los maestros se convirtieron en “soldados”, los alumnos quedaron olvidados.

​“Interesante el reto de Alito a Máynez, provocador, pero seguramente sin efecto en los candidatos, quizá SI en los simpatizantes, enfocados en México y el voto útil”.

¡Es tiempo de los ciudadanos!!! Y de Maestr@s¡!!

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