El Pabellón Infantil del Festival Michoacán de Origen, situado en la planta baja del Expocentro, a un costado del Teatro Morelos, en el corazón de Ceconexpo, es uno de esos lugares mágicos donde los niños y adolescentes pueden encontrar los tesoros que siempre soñaron de la mano de Kali, un camaleón que es la mascota de este reino.

Allí, por encima de la algarabía de los menores, triunfan dos principios básicos: la importancia del cuidado del medio ambiente y los derechos de los niños, niñas y adolescentes, lo que permite que las aventuras sean muchas y los aprendizajes aún más.

Elvira Contrera, enlace de prensa y vieja conocida de Primera Plana MX, nos comentó que todos los días se ofrecen en el Pabellón Infantil y en el vecino Pabellón Eco Aventura (atendido por profesores de la Secretaría de Educación) un aproximado de sesenta talleres (de 15 a 30 minutos) en los cuales los menores amplían sus conocimientos si dejar de pasarla bien y hacer muchas diabluras.

Al comenzar el recorrido llama la atención el taller de pintura de caballete, donde el maestro enseña a los asistentes a manejar el pincel y la acuarela y el de guiñol que anima a los futuros artistas a jugar con los títeres.

Imperdible también resulta el foro donde enseñan a los niños a sembrar en un huerto a partir de una semillita que germina y permite el nacimiento de una planta que debe ser plantada.

De este entorno natural, los muchachos pasan al taller de televisión, a cargo del Sistema Michoacano de Radio y Televisión, donde pueden ser por un día reporteros, conductores y camarógrafos.

Un poco más al centro de la nave encontramos también el taller del Instituto de Ciencia y Tecnología de Michoacán, donde los pequeños entran en contacto con robots, microscopios y otras novedades.

En esta área abundan también los animales disecados como un león, un tigre, un armadillo, un mono verde y un lince que sirven para que los presentes exploren en su hábitat y formas de vida.

Curiosamente, a un lado de este pequeño zoológico funciona igualmente un taller de vialidad, con simpáticos carritos y semáforos.

Aunque uno de los talleres que más reflectores se roba es, sin dudas, el de grabado, donde se aplica la técnica del linotattoo, que permite imprimir placas o matrices en la misma piel (brazos, estómago, piernas).

Las imágenes que se proponen para adornar los cuerpos de los curiosos son muchas por lo que los adolescentes pueden escoger: flores, máscaras, detalles del folclor mexicano, elementos fantásticos o de fenómenos naturales y muchos otros.

Ya casi al final del recorrido que nos dio Elvira Contrera encontramos un taller de figuras de barro que está siempre muy concurrido. Aquí los visitantes conocen, asimismo, los juguetes artesanales de madera propios de la entidad.

En la misma zona asistimos a un taller de nutrición que se torna muy interesante por la tendencia de las niñeces a consumir comida chatarra y otro de inclusión donde a los amiguitos se les pone un antifaz y se les da un bastón de ciego para que superen varios obstáculos y conozcan la importancia del respeto a las personas con capacidades diferentes.

En el Pabellón Infantil del Festival Michoacán de Origen también podemos apreciar un área de juegos (con varios brinca-brinca), una ludoteca para los más pequeñines y un gran escenarios para actividades culturales.

En las mañanas sus instalaciones reciben un promedio de más de 500 niños diarios, los cuales proceden de las escuelas de educación básica del estado o llegan acompañados de sus familias.

El ambiente que se respira en la instalación es de fiesta y de crecimiento dentro de un entorno donde los adultos se llevan más de una sorpresa.

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