Los Chiefs de Kansas City se convirtieron en bicampeones y se consolidaron como una dinastía tras derrotar 25-22 a los 49ers de San Francisco en el Super Bowl LVIII.

Los “Niners” dominaban el encuentro, pero volvieron a perdonar una ventaja de 10 puntos en un duro partido efectuado en la ciudad de Las Vegas.

En la primera mitad, Javon Hargreave había frenado el ímpetu de los Chiefs tras sacarle el balón a Isiah Pacheco en zona roja, justo cuando la ofensiva de Andy Reid parecía encontrar una fisura en la defensiva.

El pateador de los Chiefs, Harrison Butker había sido el único en sumar puntos para la causa de Kansas City, pero en el tercer cuarto, Ray-Ray McCloud III no atrapó la patada de despeje y provocó que los Chiefs recuperaran la posesión en zona roja y cambiaran el ánimo del encuentro.

A Pat Mahomes no le puedes dar esos regalos, en la primera oportunidad conectó con Marquez Valdes-Scantling para darle la vuelta al marcador.

Los Niners opusieron resistencia, encontraron en Jauan Jennings un arma útil para completar el segundo touchdown de los 49ers, por otro lado, al ataque Kansas City sólo le había alcanzado para empatar el duelo gracias a una patada bloqueada y a otro gol de campo de Harrison Butker.

Con menos de 2 minutos en el reloj, Patrick Mahomes llevó el partido a tiempo extra, el segundo en toda la historia de los Super Bowls.

Los “Niners” dejaron ir el partido cuando fallaron la patada del punto extra, y en el alargue, cuando desperdiciaron la ofensiva que prometía ser de 7 puntos y tuvieron que irse con el gol de campo.

Mahomes tomó el ovoide, sacó la experiencia y comandó la serie ganadora que los 49ers no han podido lograr en 30 años. Así ganó su tercer anillo.

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