Y se marchó

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TRANSFORMANDO

Así fue el domingo 27 de noviembre en la Ciudad de México, se marchó en apoyo a la ideología, a la creencia, al ego de una sola persona, sin duda algunos mexicanos todavía con convicción, basada en ese abandono de muchos años, de los regímenes del pasado mexicanos, que vieron en 2018 una esperanza y que la siguen teniendo y que, sin duda, algunos de ellos están mejor con López Obrador.

Sin embargo, eso no significa, que de manera sostenida y constante vayan a tener mejores posibilidades, sin duda están mejor porque están incluidos en los programas sociales, pero eso no necesariamente genera una plataforma donde puedan ser autosuficientes.

Casi podríamos pensar en una persona que inicia con una beca para construir el futuro y termina su vida con una de adulto mayor, cuando la esperanza debería ser, tener una beca para arrancar, formarse y lograr un empleo para no terminar la vida con una ayuda asistencial.

Y se marchó contra México, bajo la imagen de un informe de 4 años, como si más de 1,200 mañaneras no fueran suficientes. Nadie dudó que el presidente pudiera juntar más de un millón de personas, sin embargo, algunos dirán que fue gracias al “apoyo” de los gobernadores que abanderaron a su delegación, tal como si fuera un desfile.

Otros dirán que ni la mitad de los que reciben un apoyo social en la CDMX y área metropolitana, asistieron a la marcha. Algunos más dirán que “haiga sido como haiga sido”, juntaron más gente que la marcha ciudadana de 2 semanas atrás, que pretendía defender la democracia.

También algunos dirán que la marcha del 13 de noviembre fue de los ciudadanos y la del 27 de noviembre fue una marcha de Estado, convocada y promocionada por el presidente durante más de 10 días.

Finalmente, al terminar ambas marchas, la gente volvió a su origen con su misma realidad, y los políticos a la suya a continuar su plan B o C o algún otro que les convenga. Ah, y las corcholatas a seguir haciendo lo necesario para estar en la gracia del señor.

Como dijo Ricardo Monreal, yo tampoco soy de ese coro incondicional de aplaudidores, porque el México que quiero es para mis hijos, no para mí. Por cierto, la derrota de la Selección Mexicana, nos refleja la realidad de nuestra liga de fútbol, directivos peleando porque en cada equipo pueda haber más de 8 jugadores extranjeros, corrupción como en la cooperativa del Cruz Azul, televisoras decidiendo el destino de los equipos, en fin, una más de la Selección Mexicana, sólo cuidado, no se les vaya a intervenir desde la siguiente mañanera.

La última, en 130 millones de mexicanos, no hay uno con la capacidad de ser el director técnico de la Selección Mexicana, y como siempre ¿tenemos que recurrir a algún extranjero que nos dé la esperanza de lo que no podemos hacer solos?

Por cierto, la Selección Mexicana, también se marchó.

Insisto, ¡es tiempo de los ciudadanos!, pero de los nacionales.

Abelardo Pérez Estrada
@abeperez
Empresario, analista, Expresidente CANACINTRA

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