Morelia, Michoacán

Funcionarios municipales se han convertido nuevamente en un blanco fácil para los ataques de grupos criminales que pelean el control de los territorios en Michoacán.

De acuerdo con un recuento de Primera Plana MX, al menos seis autoridades del periodo municipal 2021-2024 han sido asesinadas o desaparecidas cuando apenas ha transcurrido el primer año de ese trienio.

A Gilberto Mejía, alcalde electo de Penjamillo, ni siquiera lo dejaron tomar posesión del cargo. Hombres armados lo privaron de su libertad el 29 de julio del 2021, cuando se encontraba en su negocio y presuntos delincuentes llegaron, lo sometieron por la fuerza y subieron a una camioneta a plena luz del día.

Desde entonces ha pasado un año y un mes, y nada se sabe aún del político que ganó la presidencia municipal arropado por el Partido Encuentro Social, tras superar por apenas 83 votos a la candidata común del PAN y del PRI, Paulina Marlene Herrera González.

A ese ataque criminal le han seguido otros, como el de César Arturo Valencia Caballero, alcalde  de Aguililla y quien fue ejecutado el 10 de marzo de este año tras salir de una reunión donde, paradójicamente, junto con autoridades federales habían revisado la estrategia de seguridad en esa localidad.

Al político del Partido Verde Ecologista de México le dieron tres balazos, dos en el pecho y uno en el cuello, luego de que dos sicarios a bordo de una motocicleta emparejaron la camioneta que conducía el edil y le dispararon.

Otro caso es el de Francisco Díaz Rodríguez, quien era síndico en el Ayuntamiento de Cuitzeo, municipio colindante con Guanajuato y el cual forma parte de una zona donde operan huachicoleros, es decir, delincuentes dedicados al robo y tráfico de combustible.

A Díaz Rodríguez lo “levantaron” el pasado 3 de abril y su cuerpo fue localizado sin vida, horas más tarde, con impactos de bala y abandonado en el interior de un vehículo sobre la carretera Morelia-Salamanca.

Noé Ornelas Sanguino, síndico del municipio de Jiménez, fue también privado de su libertad el 26 de junio de este año, y encontrado sin vida un día después, abatido a balazos en un rancho de su propiedad. Las autoridades detuvieron días más tarde a cuatro personas en posesión de droga y, presuntamente, una podría estar ligada con el crimen del funcionario municipal.

Jorge Flores Ortega, director de Seguridad Pública de Irimbo, fue reportado desaparecido el pasado 23 de agosto, y su cuerpo hallado sin vida 72 horas después, con marcas de tortura y lesiones de arma de fuego, en un paraje ubicado sobre la carretera Ciudad Hidalgo-Morelia. Con él también fue asesinado uno de sus escoltas.

El hecho más reciente en esta secuencia de asesinatos, ocurrió el pasado lunes: Christian Manuel Rosales Bedolla, director jurídico de Jacona, fue agredido a balazos cuando descendía de su camioneta en una céntrica calle del municipio de Zamora, por causas hasta el momento desconocidas.

No habrá tolerancia: Bedolla

En medio de este contexto de violencia, autoridades estatales y federales han advertido que no cederán en el objetivo de regresar la paz a Michoacán.

Incluso, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla aseguró que, de acuerdo con el análisis de las estadísticas oficiales, en la incidencia de delitos de alto impacto Michoacán pasó del lugar 19 al 25, luego de que, de 783 delitos de este tipo cometidos en octubre del 2021, se redujo a 584 en el mes de junio del 2022.

Destacó que los homicidios dolosos también se redujeron, al pasar de 232 ocurridos en julio del 2021 –cuando todavía gobernaba el perredista Silvano Aureoles-, a 167 en el mismo mes del 2022 – ya bajo el gobierno de Bedolla -. Es decir, una reducción del 28 por ciento que, el mandatario estatal, atribuyó en buena medida a su estrategia de desarme.

“La estrategia de desarme está dando resultados, pésele a quien le pese. No habrá tolerancia contra ninguna banda”, declaró el pasado 15 de agosto.

Para el presidente Andrés Manuel López Obrador, los más de 120 mil asesinatos en lo que va de su gobierno son, todavía, los resabios del periodo neoliberal.

“Aunque algunos no coincidan, yo atribuyo todo esto al proceso de individualización que se impulsó en el gobierno neoliberal. Durante mucho tiempo se hicieron a un lado valores morales, espirituales, culturales, y se elevó a rango supremo lo material”, declaró en julio pasado.

Además, reiteró que, aunque tampoco les guste a sus adversarios, la política que seguirá privando es la de los “abrazos, no balazos”, bajo el argumento de que “los delincuentes también son seres humanos y tienen derechos”.

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