Gobernanza en los consejos ciudadanos: asignatura pendiente

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Gambito Social

Nuevas y mejores formas de ejercer la autoridad son necesarias en Michoacán. La cultura de la participación ciudadana no se ha logrado infundir debidamente desde la autoridad establecida, ni a escala estatal ni municipal. Hay noticias sombrías en materia de participación ciudadana en la entidad, como el revés que acaba de infundir la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la Ley Orgánica de los Municipios del Estado de Michoacán de Ocampo, por la falta de consultas ciudadanas.

Otra más fue la extinción fáctica del Consejo Ciudadano de Morelia, el más antiguo del país fue extinguido operativamente, el cual se encuentra en animación suspendida, porque se sigue erogando presupuesto para el pago de nómina e instalaciones, acumulando ya más de un año sin funcionamiento, porque ya no tiene un solo consejero, ni ha emitido recomendaciones ni propuestas. La agenda común que se firmaron entre 2015 y 2018, así como el encuentro de propuestas realizado en los mismos años quedaron en la historia. Se comprende perfectamente la razón por la cual muchos de sus integrantes, consejeros y fundadores están buscando y fundando mecanismos alternos de participación ciudadana.

Por otra parte, se conforman organismos donde prevalecen las cuotas de representatividad por parte de sectores sociales, cuando en realidad muchos de ellos lo que representan no es a la ciudadanía ni a sus causas, sino intereses políticos, empresariales y electorales muy específicos.  El caso del Consejo Económico y Social del Estado de Michoacán ha sido muy polémico, ya que es un órgano que nace con muchos cuestionamientos previos y su parto ha durado más de una década, siendo émulo de un consejo que existe en la región Centro – Occidente, el cual se quiso imitar, sin resultados hasta la fecha.

Más aún, en el Plan Estatal de Desarrollo Integral para el estado de Michoacán de Ocampo no aparece mencionado siquiera el Consejo Económico y Social, a pesar de ya existir su decreto de creación e, incluso un titular de la dependencia mencionada. ¿Sin métricas cómo vamos a evaluar su actuación?

Ante estas señales, en las cuales prevalecen formas anacrónicas en el ejercicio del poder es muy importante abrir nuevas maneras de multiplicar los efectos de las acciones de la ciudadanía. En la participación ciudadana no caben la simulación, ni la regresividad, mucho menos en esta clase de organismos, donde justamente debería residir la semilla de la gobernanza. El costo es altísimo. Esperemos que los gobernantes lean adecuadamente los signos de los tiempos y también, exijamos mecanismos de ejercicio compartido, colaborativo y consultivo de la autoridad, como conlleva el ejercicio de la gobernanza. Merecemos construir una mejor sociedad.

Sus comentarios son bienvenidos en eaviles@mexicanosprimero.org y en Twitter en @Erik_Aviles

*Horacio Erik Avilés Martínez es doctor en ciencias del desarrollo regional y director fundador de Mexicanos Primero, capítulo Michoacán, A.C.

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