Libre Expresión…

“Las oportunidades se multiplican a medida que se aprovechan”.

Sun Tzu. (544 a.C. – 470 a.C.)

Filósofo, general y estratega militar de la antigua China.

Con el voto a favor de sólo 14 diputados, la Septuagésima Quinta Legislatura de Michoacán decidió entregarle la presea Melchor Ocampo al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por considerar que “ha prestado servicios eminentes a favor de la República Mexicana y el estado”.

Semejante decisión obliga a reflexionarla cuando menos desde dos ópticas.

Primero.

Se mantiene débil, sin imaginación y desarticulada la oposición, por decir lo menos. Son mayoría en el Congreso de Michoacán, pero sólo 3 legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) votaron en contra: Adriana Hernández Íñiguez, Guillermina Ríos Torres y Felipe de Jesús Contreras Correa. Otros 6 entre panistas y tricolores optaron por abstenerse, es decir, ni siquiera se atrevieron a decir que no o sí… nada.

El resto, otros 17 legisladores que en su mayoría son parte de la presunta oposición a Morena, prefirieron ausentarse, evitaron tener que fijar una postura.

Conste que, en el poder legislativo de Michoacán, Morena y sus aliados los partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM) son minoría. Aún así le ganan prácticamente todas las decisiones a la mayoría que tiene la presunta oposición.

Se pueden encontrar argumentos para entender que los legisladores opositores le hayan dado el voto de confianza al gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla para aprobarle el Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos, las placas más caras en la historia de la entidad o la reestructuración de la deuda para tratar de darle liquidez a las finanzas estatales, pero, resulta sorprendente que hasta en temas de índole electorero, opten por la derrota.

Con semejantes posturas y la evidente debilidad en la que se encuentran, sin el discurso para conectar con los ciudadanos, ni la crítica que pueda hacerle cosquillas al deficiente gobierno de López Obrador, parece que se han dado por vencidos ante Morena para las elecciones del 2023 en el simbólico Estado de México y Coahuila, y claro, en la presidencial del 2024.

Segundo.

Adicional a lo político electoral, debieron evitar semejante reconocimiento a un Ejecutivo federal que vive más en la polarización, la venganza, las acusaciones sin pruebas y la matraca electoral, que en gobernar y dar resultados.

La deficiencia gubernamental se observa en prácticamente todas las áreas. La inseguridad con sus homicidios dolosos y el dominio del crimen organizado son una cotidianidad. No hay medicinas ni para los niños con cáncer, el INSABI es peor que el Seguro Popular, el 80 por ciento de las obras y compras se hacen por adjudicación directa, prevalece una majadera opacidad.

En López Obrador abundan las mentiras, contradicciones y promesas incumplidas. Al Ejército en lugar de regresarlo a los cuarteles como prometió, terminó por ponerlo completo en la calle, administrando y ejecutando obra pública. No hay nadie en la cárcel por la presunta corrupción del Aeropuerto de Texcoco, ni por el huachicoleo y tampoco por la corrupción de los expresidentes del país.

No ha bajado el precio de la gasolina y ante la posible corrupción y deficiencias de proyectos ha optado por la opacidad y usar el pretexto dictatorial de la “seguridad nacional” para realizar cuanto capricho se le ocurra sin tener que respetar la ley, como recién sucedió con el tramo 5 del Tren Maya.

Pese a semejante escenario, los legisladores opositores perdieron la batalla con Morena y sus aliados, decidieron tener la oportunidad de tomarse la foto con Andrés Manuel López Obrador ahora que venga por su reconocimiento, o bien, le cumplieron otra solicitud al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.

¿Usted estimado lector, está de acuerdo con premiar a López Obrador?

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.

cmongem@hotmail.com 

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