Morelia, Michoacán

Cada año, la atención de lesiones graves ocasionadas por accidentes de tránsito en Michoacán se traduce en el gasto de 8 mil 300 millones de pesos.

Esta cifra representa 4 por ciento del producto interno bruto estatal (PIBE), dinero que pudo utilizarse en la realización de obras viales y acciones de prevención de percances, explicó la secretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad, Gladyz Butanda Macías.

Una parte importante y al alza de los accidentes de tránsito involucra una motocicleta, un vehículo motorizado que, sobre todo en los grandes núcleos urbanos, se ha tornado en un aliado económico para el transporte de personas, a la vez que un riesgo de seguridad vial.

Entre enero y junio de este año, se han registrado 3 mil 646 accidentes viales atendidos por personal prehospitalario en la entidad, señaló el coordinador del programa de prevención de accidentes y seguridad vial de la Secretaría de Salud de Michoacán (SSM), José Antonio Vidales Sánchez.

Los accidentes viales se encuentran entre las 10 primeras causas de muerte en la entidad, un comportamiento que está alineado con la tendencia mundial. Es la primera causa de muerte entre personas de 5 a 29 años de edad, y afecta en mayor medida a los varones. La mayor incidencia de accidentes de tránsito se conforma por choques entre vehículos, seguidos por los que involucran una motocicleta.

Del total de accidentes de tránsito que fueron atendidos por personal prehospitalario en la entidad en los primeros 6 meses del año, mil 272 o 34.89 involucran al menos una motocicleta.

La muerte sobre 2 ruedas

El también secretario técnico del Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes, señaló que los percances viales donde no hay una estructura que proteja a las personas, como sucede en un automóvil, son más letales, como son los casos de motociclistas, ciclistas y peatones.

Aunque más vulnerables, los motociclistas han aumentado a la par con ciudades más dispersas, debido a que este vehículo es más rápido y económico, pero esa tendencia no se acompaña por la implementación de seguridad.

Conducir una motocicleta requiere de la adopción de medidas de seguridad mínimas, como el equipamiento adecuado, que consta de un casco, certificado para resistir impactos, a la medida del usuario y debidamente abrochado; chamarra, que debe contar con protecciones en las zonas de codos, columna y hombros, y guantes, de preferencia de cuero, que soporten la fricción y con especial refuerzo en las zonas de los nudillos y el dorso, para disminuir el riesgo de lesiones al tallarse el cuerpo contra el asfalto.

“Muchos motociclistas usan un casco sólo para evitar ser multados, pero ni siquiera lo abrochan o no es de su medida, ni está certificado para soportar impactos, en estas condiciones, durante un accidente es como no usar nada”, expuso Vidales Sánchez.

Las lesiones que se producen en un accidente de tránsito pueden ser catastróficas para un conductor que no porta un casco adecuado, ya que al sufrir el percance, antes de caer sobre el suelo, el casco ya está a 2 o 3 metros de la persona, con lo que cumplir esta medida es más que una cuestión de evitar multas, “puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte”.

El equipo mínimo de protección no es suficiente para reducir la letalidad de los accidentes en motocicleta, ya que debe ser usado por todos los tripulantes, que no podrán ser más de la capacidad para la que está diseñado el vehículo.

Las motocicletas que regularmente transitan en las ciudades pueden llevar hasta 2 personas, y éstas no podrán ser niños, mucho menos bebés.

“Es difícil encontrar cascos adecuados para niños y no hay para bebés, por lo que no deben ser trasladados en motocicleta; además, los pequeños, sin importar la fuerza con que sean sujetados, terminarán lanzados contra el pavimento y, por su estructura ósea más blanda que la de un adulto, están expuestos a daños más graves”, mencionó José Antonio Vidales.

Pasos pequeños, grandes pendientes

No se tienen datos para el estado que permitan determinar la proporción de infraestructura vial que cuenta con las medidas adecuadas de seguridad vial, reconoció Gladyz Butanda, pero “la proporción es casi nula”.

“Morelia ha hecho más esfuerzos que otros municipios, al construir ciclovías segregadas, pero éstas aun no superan 30 por ciento del total”, detalló.

Actualmente, Michoacán se ubica en el sitio 18 a escala nacional en seguridad vial; sin embargo, las características de los percances viales no han mostrado grandes diferencias en el tiempo.

“Los puntos donde más accidentes se presentan son los cruces de las avenidas, porque los coches alcanzan una mayor velocidad; por este factor, si bien hay más accidentes en las ciudades, son más letales en las carreteras, como en la autopista Siglo XXI, que muchos creen que es una vía de muy alta velocidad, pero tiene señalamientos de 110 kilómetros por hora como máximo”, indicó el coordinador del programa de prevención de accidentes y seguridad vial de la SSM.

Algunos municipios con alta incidencia de percances viales son Zamora, Uruapan y Pátzcuaro, mientras que las causas recurrentes son los distractores, como el teléfono celular; la combinación de alcohol y volante, y la velocidad inmoderada, así como factores de riesgo, como falta de casco y de sistemas de sujeción apropiados.

Educación vial para estar más seguros

Butanda Macías aceptó que falta mucho en materia de seguridad vial, pero los presidentes municipales han comenzado a detectar esta necesidad y a reconocer los efectos que los percances de esta naturaleza tienen, como la discapacidad temporal y permanente.

Esta comprensión se ha volcado en proyectos para mejorar la accesibilidad de las vialidades, la redistribución de los espacios públicos y el uso de medios alternativos más seguros.

No obstante, se requiere de una campaña de educación vial, que reoriente la prioridad en el uso de las vialidades, de los automovilistas a los peatones y los ciclistas, sin incentivar el uso de motociclistas.

La expectativa es que la ley estatal de movilidad y seguridad vial, con que Michoacán deberá contar antes del próximo noviembre, tenga estos elementos.

“Hace falta una campaña de sensibilización, pero también que se adopten medidas para bajar a la gente de los vehículos y mejorar la distribución de las vialidades”, agregó Vidales Sánchez.

En las ciudades, tener medios de transporte público colectivo seguros, de calidad y baratos ayuda a disminuir la cifra de automovilistas, “es a lo que los gobiernos deben apostar, no a construir más calles para los coches, porque así siempre se van a saturar y la gente va a buscar otros medios, que no siempre van a ser los adecuados o seguros”, indicó.

Las bicicletas son buenos elementos para la movilidad, pero no compiten con los automotores y el transporte pesado, por lo que se requiere de áreas confinadas o segregadas para que se utilicen con regularidad.

Esto lleva a la redistribución de las vialidades, para hacer mejores y más espacios para los peatones y ciclistas.

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