Fotos: Rosamaría Sánchez

Morelia, Michoacán

La asignación de obra pública en Morelia ya no será por influyentismo ni por favores personales; será la población la que determinará dónde y qué proyecto ejecutar, “será el saber que hay niñas y niños que tienen que llevar sus zapatitos en bolsas de plástico cuando van a la escuela, para no ensuciarlos del lodo que inunda sus calles”, advirtió Alfonso Martínez Alcázar.

El presidente municipal de Morelia recorrió hoy una de esas vialidades, donde la lluvia dejó a su paso grandes lodazales que amenazan la integridad humana, allá en la colonia Ampliación Lago I, al norte de Morelia.

Ahí, acompañado de la gente que no dejó de aplaudir y sonreír, dio el banderazo de arranque de la pavimentación de la calle Valle de Yaqui, vialidad obligada a usar por decenas de niñas, niños y adolescentes que estudian en la telesecundaria y en la primaria de la zona.

Son poco más de mil 430 metros cuadrados de lodazal en los que se invertirán alrededor de 4 millones de pesos para excavar caja a 60 centímetros de profundidad, mejorar banco, meter base hidráulica, compactar, meter drenaje, registros de descarga sanitaria y el añorado concreto hidráulico premezclado de 18 centímetros de espesor.

La vialidad tendrá además guarniciones, banqueta y rampas de concreto armado, con señalamientos para paso seguro de peatones, fechas y simbología.

De ahí caminó otros 60 metros y llegó entonces a la callecita 10 de Mayo donde la gente, generosa, le invitó unos tamalitos de chile y de dulce, acompañados de atole de chocolate y de leche, para festejar que ya tienen pavimento.

La calle en la que doña María Elena Raya le dio la bendición a Alfonso Martínez, fue construida con un fondo de un millón y medio de pesos aplicados en 820.38 metros cuadrados de construcción; una obra que se ejecutó en 60 días.

Este fue el inicio de la intensa gira que por cerca de una decena de obras llevó a cabo el jefe de la comuna, incluido el paso elevado de avenida Siervo de la Nación, proyectos donde el gobierno de Alfonso no tolerará, dijo, tardanzas ni trabajos malhechos; “constructor que no cumpla, adiós, bye”, advirtió.

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