La Manza, un pueblo sin pueblo

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Morelia, Michoacán

Un pueblo fantasma, cuyas calles lucen semivacías a las 14:00 horas de un martes. Mansiones y casas de hasta cuatro pisos en sus calles, es La Manza, una tenencia de Huaniqueo de Morales en Michoacán.

Primera Plana MX recorrió las avenidas principales de la comunidad, el 90 por ciento de las personas son migrantes que parten a Estados Unidos entre marzo y diciembre, cuyas casas son habitadas únicamente de diciembre a marzo.

Los lugareños cuentan que las fiestas abundan durante el primer trimestre de cada año. Los migrantes se saben festejar y bien, así como trabajan, se festejan.

Los campos lucen desiertos. No hay quien trabaje las tierras, en las calles deambulan personas de la tercera edad, sus miradas, reflejan la experiencia y el cansancio.

Una yunta en la carretera, casas semiabandonadas, al mero estilo estadounidense, imitando la arquitectura de los gringos, los migrantes viven el sueño michoacano en su comunidad: construir su patrimonio.

En la plaza principal, una persona se recuesta en una banca de metal, aprovechando las sombras de las nubes.

En La Maza no hay mucho por hacer. Son las 14:00 horas y la mayoría de las tiendas y negocios están cerrados. Un paseo rápido y de vuelta a Huaniqueo.

Los pueblos fantasmas sí existen, basta con ir a La Manza.

Según el Censo de Población del Inegi del 2020, en la La Manza viven 301 habitantes; entre el 2010 y el 2020 pasó de 250 a 111 viviendas particulares habitadas.

El 100 por ciento de las viviendas (aunque no estén habitadas todas) cuentan con electricidad, agua potable y sanitarios, 9 de cada 10 cuentan con televisión y refrigerador.

De los 301 habitantes, 100 son adultos mayores, los abuelos y abuelas de los migrantes que van y vienen cada año a trabajar a Estados Unidos.

La Manza, es ese reflejo social de la migración en Michoacán.

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