La formación y no ‘deformación’ de nuevos cuadros políticos

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Akelarre

El relevo generacional de cuadros sigue siendo un pendiente de los partidos, sí, pues repiten las mismas figuras conocidas por su permanencia en la esfera pública, no necesariamente por sus logros políticos y democráticos en favor de las masas y/o sus representados, pero ahí siguen.

Definitivamente, buscamos que más mujeres y jóvenes participen en política, pero que participen de forma libre, conociendo y encabezando causas por las que valga la pena intentar de nuevo, creer otra vez y volver a soñar otro mundo posible.

Estaríamos sensiblemente de acuerdo y todo sería bello, bailes, palabras bonitas y política mágica, pero ¿qué sentido tendría entonces escribir lo escrito, decir lo dicho y pensar lo lógico? Si podemos problematizar, para no perder la bella costumbre, ¡hagámoslo!.

Hemos dicho con claridad que nacer en cuerpo de mujer no garantiza tener conciencia de género, asimismo, ser joven no garantiza tener conciencia y compromiso generacional.

Con la añorada llegada de la paridad de género y la inclusión por cuota de jóvenes menores a 35 años en espacios de representación y gubernamentales, podríamos decir, que estamos avanzando hacia la construcción de una nueva forma de hacer política, de una nueva generación libre que terminará por derrumbar el caduco sistema que nos atraviesa… ¿O no?

Bueno, tendríamos que pensar quiénes son esas mujeres y esos jóvenes que están llegando a los espacios y cuál es el perfil de esas personas que son más fácilmente recibidos, que son promovidas y aceptados por las cúpulas partidistas encabezadas por patriarcas dueños del capital, las decisiones y las franquicias.

Estamos pensando en quiénes están llegando, dónde se formaron y cuál es su comportamiento político. Retrocedamos entonces un poco. En México; los partidos políticos tienen grupos juveniles, fuerzas básicas y hasta “escuelas de cuadros” como es el caso del PRI, desde hace décadas, ellos fueron los primeros en descubrir que las nuevas generaciones eran la cantera de priístas que ayudarían a ganar elecciones. La fuerza brava para encabezar las avanzadas y cargar las banderas, por eso los reclutaban desde las facultades de derecho, ciencias políticas, preparatorias, etc. Generando bastiones políticos desde los jefes de grupo, promoviendo liderazgos estudiantiles y grupos de choque.

Después, siendo gobierno-colocador de empleo- los instalaban en algún puesto de poca importancia en donde pudieran foguearse y quienes resultaran más cómodos y fáciles de impulsar, más obedientes (tal vez) seguirían creciendo en la carrera política, especialmente aquellos que fuesen más hábiles en el arte del engaño, la grilla y la negociación.
Recuerdo todo esto porque es importante saber de donde nacieron las “escuelas de cuadros” o “escuelas de formación política”como las que actualmente tienen los partidos y movimientos políticos para aleccionar, adoctrinar, Instruir a las y los futuros… futuros.

La fórmula ya es conocida y ahora todos los institutos políticos cuentan con su propia fuerza de reclutamiento de jóvenes y mujeres, su propio ejercicio de adoctrinamiento a las bases.

Escuelas de formación política, como Morena, “Formación y capacitación” del Pan. Secretarías estatales de juventudes del PVEM, PRD. “Juventud en movimiento” de MC. Etc. Se les enseñan los estatutos, se les instruye en ideologías, cartas de principios, toda esa retórica fabulosa que está contenida en los documentos básicos de cualquier partido o movimiento. (Porque además son un requisito para su conformación).
Les enseñan incluso a vestirse y hablar como políticos.

Entonces, ¿qué pasa? ¿Cuál es le problema? -si en efecto, hay espacios de formación política y de nuevos cuadros, existen en todos los partidos, hay también facultades de ciencias políticas, licenciaturas y posgrados en políticas públicas, entonces ¿por qué seguimos viendo siempre a los mismos y a las mismas? -parece que llegamos por fin al momento de proponer una teoría:

¿Será posible la tragedia que las escuelas de cuadros y formación política existan únicamente para adoctrinar a las bases y que dicho aleccionamiento sirva solo para convencerles de seguir la marca del movimiento o del partido, para rellenar comités para la organización, movilización, brigadeo y todas esas tareas que la cúpula política ya no realiza?.

Será tal vez, que la supuesta “formación” de cuadros sea en realidad una “deformación” de la mente de los jóvenes y las mujeres para obedecer ciega y fanáticamente a los liderazgos preestablecidos de los institutos políticos, con la esperanza de algún día ser ellos quienes encabecen las candidaturas, las listas plurinominales, los cargos de primer nivel en los gobiernos.

Acaso las únicas y únicos jóvenes y mujeres que llegan a los espacios serán aquellos que tengan un vínculo familiar, de amistad, de pareja, de intereses económicos particulares, pero solo quienes asuman y acepten obediencia total a los patriarcas dueños señores de los partidos en México.

¡Yo no lo se! Sólo es una teoría, usted puede refutarla o confirmarla.
Pero no quejarse si en adelante continuamos viendo las mismas caras, los mismos apellidos, el mismo poder caudillista, el cacicazgo heredado de la conquista que no nos permite destruir el yugo que nos sumerge en una pesada ola de infortunio, ignorancia y dolor.

Que los jóvenes son el futuro, cuáles jóvenes ¿qué futuro?.
El que esta trazado o el que podemos re-escribir hoy.

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