La rápida y desesperada vuelta a las aulas

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Historias del Tercer Mundo

Caminito de la escuela
apurándose a llegar,
con sus libros bajo el brazo
va todo el reino animal”, Cri-Cri

Foto: Wendy Rufino

Una de las pocas cosas que se propuso con tanta intensidad el flamante nuevo gobernador es que apenas pisara Palacio de Gobierno, los niños volvieran a las aulas, casi con la contundencia que lo dijo su líder Andrés Manuel López Obrador: “llueva truena o relampaguee”.

Al parecer la transformación que se dice que llegó a Michoacán mutó el color del semáforo epidemiológico y la gente se volcó en las calles a bailar con los toritos de petate, atiborrar los centros comerciales, ver los autos de carreras, marchar con sus perros… lo que sea, pero en racimos y por centenas, pero rápido, a borbotones, como un flujo efervescente de hormigas o refresco azucarado. Rápido y desesperado.

Lo que no llegó fueron los tan anunciados millones de pesos que acabarían con la interminable deuda con el magisterio michoacano. Con bombo y platillo se anunció que se pagaría en octubre y con la misma intensidad se presumió que ya se había pagado. Los maestros de la CNTE desmintieron: el pago fue parcial, dos de cinco quincena. La próxima serán tres.

Sin pago, no trabajan y si no trabajan, de todos modos les pagan, pero nadie sabe cuándo. Mientras tanto, otros centros educativos se preparan para abrir sus puertas o las abrieron desde la semana pasada y se apresuraron a mandar boletines que titulaban diciendo que estaban poniendo el ejemplo.

Rápida y desesperada retornó la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la otra eterna deuda del Gobierno Estatal. Como cada año, la institución autónoma tiene que hacer méritos para ver si se le hace el favor de darle recursos para acabalar con su presupuesto, siempre deficitario.

“Caminito de la escuela,
pataleando hasta el final,
la tortuga va que vue
procurando ser puntual.

Las redes sociales del gobernador han desbordado propaganda en donde se exponen las bondades de las clases presenciales pero hay un tema del que ya nadie se acuerda y nadie dice nada: las vacunas.

En primer lugar, en Morelia faltaron cerca de 40 mil jóvenes de 18 a 29 años de vacunarse, ya que a pesar de las filas exageradas y de los llamados del secretario del Bienestar y el alcalde a no pernoctar en los centros de vacunación porque “había vacunas para todos”, no hubo, no se sabe cuándo habrá.

En segundo, la federación insiste en no vacunar contra el covid a los niños de 12 a 17 a pesar de que se ha probado la eficacia del biológico y en otros países ya se está vacunando. Este “privilegio” será sólo para niños con enfermedades graves o cuyos padres se hayan amparado, pues el Poder Judicial les da la razón.

Por último, se sabe que los niños tienden a ser asintomáticos, lo que no quiere decir que no contraigan covid, por lo que hay estudios que los catalogan como los mayores transmisores de esta enfermedad.

“Caminito de la escuela
porque quieren aprender,
van todos los animales
encantados de volver”.

Además, es poco realista pensar que se mantendrán toda la jornada escolar con tapabocas y caretas, se lavarán constantemente las manos y mantendrán distancia. Como tampoco es deseable que lo hagan. Tantas horas con un mismo tapabocas pegado al rostro, podría acarrear otro tipo de problemas.

Se plantea un regreso gradual en que la mitad de los alumnos estén en casa y la mitad en la escuela y se vayan rotando, apelando a una modalidad híbrida que se sabe de antemano que no existe, porque no hay disposición ni de algunos alumnos o sus padres ni de los mismos docentes, o aunque la haya, carecen de herramientas.

Al final sólo el tiempo dirá si esta medida fue acertada o no, el tiempo y las cifras. Es decir, en el laboratorio humano que constituye la evaluación de políticas públicas de salud, se podrá valorar cuántos niños enfermaron y murieron, si hubo afectaciones en su salud mental luego de un año y medio sin clases y un retorno abrupto a la rutina de correr para llegar a tiempo y si, con todo, valieron la pena las prisas.

La autora es maestra en Políticas Púbicas por el Instituto de Investigaciones Económicas y Empresariales de la UMSNH y licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas, publicó el libro de cuentos Noche de Muertos en 2010 y ha colaborado en antologías de poesía. Se ha desempeñado como periodista enfocándose en temas de política, Congreso y derechos humanos.

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