Los intrincados criterios de los magistrados electorales

54

Historias del Tercer Mundo

Foto: Wendy Rufino

Personas armadas ingresaron a las casillas el pasado 6 de junio y marcaron boletas a favor del candidato de Morena a gobernador, otros grupos obligaron a los votantes a mostrar sus votos, robaron urnas, extrajeron boletas y otros más secuestraron al presidente de una casilla o expulsaron a los representantes del PAN y el PRD.

Esto pasó en Michoacán, quedó acreditado en pruebas que admitió la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF); sin embargo, sólo se anularon los votos en cuatro municipios, las pruebas no dieron para más, y los magistrados consideraron que la elección fue válida a pesar de ese contexto.

“Cebolla gobernador”,

vitoreaba un despistado entre los comentarios de la tres veces pospuesta sesión del TEPJF.

En Michoacán también secuestraron a dos candidatos, de los cuales hasta ahora no se sabe nada: Omar Plancarte Hernández, candidato a la presidencia municipal de Uruapan por el PVEM y Gilberto Mejía Salgado, quien ya había ganado la elección municipal en Penjamillo en representación del PES.  

“La gente se portó muy bien, los que pertenecen a la delincuencia organizada en general bien, muy pocos actos de violencia de esto grupos”, se congratuló Andrés Manuel López Obrador un día después de la elección.

No es la primera elección en que se denuncian delitos electorales o en que secuestran o asesinan candidatos. Por lo visto tampoco será la última, porque para los magistrados electorales no hay pruebas de que estos actos incidan en los resultados de la votación.

Se cree que hay incidencia, en cambio, cuando Juan Sandoval Íñiguez, un cardenal que ha sobresalido por decir tonterías,  dice: “que no sean los malosos los que decidan nuestro voto” y llama a no votar por el partido en el poder o cuando los influencers invitan a votar por el Verde; pero no cuando el dirigente de Morena en Michoacán llama a no votar por Carlos Herrera o cuando el Presidente hace proselitismo desde su mañanera. Todo ello en plena veda electoral.

Imagen de referencia

A la sombra del narco

Bajo esta sombra es que entra en funciones el flamante nuevo gobernador del estado y entre sus primeras declaraciones está la de que seguirá la estrategia federal de seguridad y muchos se preguntaron ¿había estrategia?

“Abrazos y no balazos” ha sido el dogma que ha repetido el Presidente de México, quien decidió no ordenar la intervención del Ejército en Aguililla, a pesar de que existe un cuartel militar en la cabecera municipal y prometió programas sociales para “combatir” a los cárteles que se disputan el territorio, pero hasta ahora no hay programas ni hay soldados, ni hay electricidad ni servicio de gas y el problema se extendió hasta Tepalcatepec. ¿Esa estrategia?

Tan solo esta semana se manifestaron feministas, estudiantes, maestros de la CNTE (de las dos), el FNLS, comuneros y hasta grupos provida. Así es el nivel de descontento social mientras se toman la foto estirando la manita los nuevos integrantes del Legislativo, el Ejecutivo y ayuntamientos.

La autora es maestra en Políticas Púbicas por el Instituto de Investigaciones Económicas y Empresariales de la UMSNH y licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas, publicó el libro de cuentos Noche de Muertos en 2010 y ha colaborado en antologías de poesía. Se ha desempeñado como periodista enfocándose en temas de política, Congreso y derechos humanos.

Deja un comentario