‘Seamos constructores de paz’: arzobispo Carlos Garfias celebra sus bodas de plata

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Morelia, Michoacán

En la celebración de sus bodas de plata como obispo, Carlos Garfias Merlos enfatizó que la Iglesia Católica no puede encerrarse en sí misma, ni esconderse en su recinto, sino ser una institución constructora de paz ante la ola de violencia que se vive en Michoacán.

Acompañado de obispos y arzobispos de diversas partes del país, Garfias Merlos encabezó la misa de este jueves en la Catedral Metropolitana de Morelia para celebrar sus 25 años de orden episcopal, mientras invitaba a la sociedad en su conjunto a ser artesanos y constructores de paz.

Parafraseando al Papa Francisco, el arzobispo de Morelia mencionó que el clima de violencia y terror que se vive en el mundo es contrario a la “voluntad de Dios”, por ello, llamó a la serenidad y armonía.

“Como arzobispo pido al señor que convierta el corazón de los responsables de tanta muerte y desolación, e inspire a los encargados del bien común para atender el crimen e impunidad y la generación de espacios dignos para toda la sociedad, especialmente para los jóvenes”.

En ese sentido, invitó a la grey a “dejarse invadir” por la mística de Vasco de Quiroga y con ello procurar ser mejores y vivir en condiciones de vida más dignas.

“Les pido oración por mí y por quienes cumplen su misión para solidarizarnos, con quienes más sufren en la pandemia y la grave crisis de inseguridad y pobreza exacerbada en algunas zonas y promover en las comunidades con gestos de solidaridad”, añadió a su homilía.

Carlos Garfias fue nombrado obispo de Ciudad Altamirano, Guerrero, por el Papa Juan Pablo II el 24 de junio de 1996 y consagrado el 25 de julio de 1996, posteriormente, en el 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Netzahuacóyotl por el Papa Juan Pablo II.

Para el 2010, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Acapulco y en el 2016, Carlos Garfias fue nombrado arzobispo de Morelia por el Papa Francisco.

Tras 25 años de orden episcopal, Carlos Garfias destacó que han sido cinco lustros de servir al rebaño del buen pastor en confianza absoluta hacia Dios.

Tras la homilía, se sumaron a la celebración integrantes de las comunidades indígenas de Michoacán y protagonizaron la Procesión de Ofrendas, llegaron bailando hasta el el altar de Catedral, acompañados de una banda de viento.

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