Migración por necesidad, la realidad de Michoacán

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Morelia, Michoacán

Por: Sandra Canedo Nava

Carencias económicas, falta de empleo, economías locales estancadas y condiciones de pobreza alimentaria en los cinco estados más pobres de México empujaron a más 400 mil mexicanos a migrar hacia Estados Unidos en los últimos cinco años, informó el Consejo Nacional de Población (Conapo). Esto representa el 27 por ciento de los 1.5 millones de mexicanos de todo el país que migraron hacia la nación del norte en ese periodo.

Los cinco estados con mayor número de personas viviendo en condiciones de pobreza en México: Puebla, Oaxaca, Veracruz, Guerrero y Chiapas son algunos de los principales expulsores de migrantes en la última media década, de acuerdo con datos del Conapo, periodo durante el cual la economía de estas cinco entidades tuvo una recesión y estancamiento importantes.

Desde el año 2016, un total de 118 mil 412 poblanos abandonaron el país para reubicarse en el extranjero. Le siguen 105 mil 109 oaxaqueños, 91 mil 949 veracruzanos y 72 mil 10 guerrerenses. En ese mismo lapso, Chiapas expulsó a 32 mil 264 habitantes.

En este panorama, Michoacán se ubica como la segunda entidad con mayor emigración internacional del país, sólo detrás de Guanajuato. Las estimaciones del Conapo señalan que al menos 127 mil 904 habitantes de este estado salieron de nuestras fronteras con el objetivo de establecerse en alguna otra nación. Históricamente Michoacán cuenta con altos índices de migración internacional, ya que en la década de 1990 se ubicaba como la mayor expulsora de mexicanos hacia el exterior. Ante esto, el Conapo estima que en 2020 dejaron sus hogares al menos 26 mil habitantes para ir a probar suerte en otro país.

La mayoría de los michoacanos que están registrados en las listas de población estadounidense provienen principalmente de los municipios: Morelia, Apatzingán, Hidalgo, Zamora y Huetamo. Este desplazamiento hacia el país vecino o hacia zonas urbanas del estado ha causado un descenso en la población de 27 municipios de Michoacán, donde además se da el fenómeno del envejecimiento de la población que ahí se queda, como adultos mayores y migrantes que luego de años regresaron de Estados Unidos, según revelan datos ofrecidos por el Consejo Estatal de Población, con base en el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI.

El censo revela que mientras en 27 municipios la población ha disminuido, de manera general la población de Michoacán creció, de tres millones 985 mil 667 habitantes en el año 2000, a cuatro millones 748 mil 846 personas para el censo de 2020.

Se podría decir que hay dos “Michoacanes”, ya que casi la misma cantidad de michoacanos que hay en el estado, los hay en Estados Unidos, consecuencia de la pobreza que durante décadas ha mermado a nuestro país y ante la soga en el cuello de gastos y falta de empleo, digno y bien remunerado, las familias sufren una mutilación y ven partir a sus seres queridos, muchos de los cuales ya no regresan, todo por lograr sacar adelante a los que se quedan aquí, en espera de futuro más esperanzador.

A pesar de esto, el presidente de la república se enorgullece en decir que las remesas fueron un gran impulso para la economía mexicana en 2020, con un récord de 40 mil 600 millones de dólares, todo ello en plena pandemia y que para el primer trimestre de este 2021 las remesas aumentarían 13 por ciento en relación con el mismo periodo del año pasado; ciertamente esto es así, pero no hay que romantizar el hecho de que esto es a costa de la tristeza y la soledad que muchos de nuestros paisanos viven cada día en un país que no es el suyo y al que han tenido que llegar por necesidad.

Yo, como muchos otros miles de michoacanos y de mexicanos, tenemos familiares en Estados Unidos, a los que por años no hemos visto, y con la ilusión de algún día volverlos a abrazar; muchos sabemos que nada compensa esa ausencia y debemos tener claro que un gobierno que de verdad se preocupa por su gente, en lugar de alzarse el cuello por el trabajo que hacen sus compatriotas en otra nación, debe trabajar para crear condiciones que favorezcan a que más de sus gobernados ya no tengan que migrar a otro país en busca de una mejor vida, porque esa vida merecen tenerla en su tierra. Así, pues, es tiempo de reflexionar si merecemos políticos que se construyen con otros datos y un mundo imaginario que no existe o si la realidad pide a gritos la unidad del pueblo en busca de un modelo político-económico más humano.