La cacería

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Ancla

Titánica la labor realizada por los agentes de investigación de la Fiscalía General del Estado que este miércoles presentaron a Diego Urik “N” ante la justicia.

Tras días sin dormir y mediante una cacería desplegada en búsqueda del presunto feminicida, el hombre de 18 años fue ubicado y asegurado en el vecino estado de Jalisco donde disfrutaba de la brisa del mar, mientras que paralelamente, en Michoacán se exigía su captura a grito abierto por mujeres y hombres que realizaron una marcha el sábado pasado.

De quienes poco se habla y nunca salen sus nombres, decenas de profesionales en comunicación, inteligencia, rastreo, criminalística, criminología, derecho, peritos, forenses y médicos, dieron y dejaron todo en el campo hasta determinar la presunta responsabilidad del inculpado y que generó la detención del principal sospechoso de privar de la vida a Jessica González Villaseñor.

Gracias a ellos, hoy la familia de la víctima tiene la certeza de que el camino para que el responsable pague por su crimen ha comenzado, toca al área legal de la FGE integrar correctamente la carpeta sin dejar cabos sueltos para obtener sentencia condenatoria que podría superar los 40 años, por las agravantes del caso.

Para que esto se logre, debe la FGE también, observar y preservar en todo momento el debido proceso, aunque el insaciable morbo saque a relucir una serie de especulaciones y teorías conspiratorias que superan por mucho al cine de suspenso.

El conocimiento de los procedimientos relacionados al esclarecimiento de un crimen, que incluye la comprobación científica de los hechos, no es obligatoriamente necesario que lo conozcan todas las personas, pero mínimo, si van a cuestionar el trabajo de los expertos, deberían ponerse a estudiar sobre el tema.

Vaya el reconocimiento a todos quienes participaron en el proceso, el resultado le da paz a una sociedad dolida por la violencia hacia sus mujeres.

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