Jessica González Villaseñor

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ANCLA

No se trata de hombres contra mujeres, ni de política, ni de colores, ni de partidos.

Hoy el estado está consternado por el dolor, angustia y sufrimiento de una familia cuya vida está en pausa, que solo busca respuestas ante la desaparición de Jessica González Villaseñor, una joven de 21 años de quien no se sabe nada desde el pasado 21 de septiembre.

Las redes sociales están desbordadas, la exigencia es solo una, la localización de quien había iniciado a trabajar como maestra y de quien se desconoce su paradero.

Día y noche, los integrantes de la Fiscalía Especializada para la Investigación y Persecución de los Delitos de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares de la Fiscalía General del Estado, trabajan para lograr ubicar a la joven.

Familiares, amigos y colectivos que exigen y promueven la erradicación de la violencia contra la mujer han realizado una serie de manifestaciones, la más reciente, frente a Casa de Gobierno en donde colocaron un tendero con impresiones de la Alerta Alba de Jessica emitida por las autoridades.

El respeto al debido proceso y la presunción de inocencia, nos deja el camino de la cooperación, quien sepa o haya visto algo, de parte a las autoridades, ese es el llamado de la familia para poder encontrar a Jessica, en un mundo interconectado por la tecnología, algo debe haber registrado, compártalo con la autoridad, si los culpables callan, hablemos todos los demás.

Hoy vivimos lo que no debe pasar, lo que ninguna familia debería sufrir, y digo vivimos porque nadie está exento de que la violencia nos alcance.

Fallamos como sociedad y estas son las consecuencias, seres humanos con patologías conductuales por factores endógenos o exógenos que los lleva a cometer actos que trasgreden la paz social.

Mientras la justicia no se haga costumbre, en las calles seguirán las feministas que deben salir a exigir lo que por derecho debería cumplirse.

La lucha es de todos, pero el respeto comienza en casa, en la crianza, en los límites de respeto.

Hasta encontrarla.
Fuerza a la familia.
Reconocimiento a la Fiscalía.
Castigo a los culpables.

P.D. Utilizar un hecho tan triste para sacar raja política acusando de complicidad a un funcionario, es no tener escrúpulos.

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