Redacción – Morelia, Michoacán

Después de que el Gobierno de Morelia llegó a un acuerdo con los transportistas de pasajeros locales y los ciudadanos deportistas y entusiastas que disfrutan de la llamada ciclovía dominical sobre la avenida Madero Poniente, comerciantes que tienen sus negocios en dicha avenida aseguran que las obras para que los ciclistas puedan circular con seguridad el resto de la semana por la céntrica vía, los está matando de hambre lentamente.

Los micronegociantes de la zona aseguran estar de acuerdo con los vecinos que habitan alrededor de ellos y exigen al presidente municipal Raúl Morón Orozco y al delegado de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Territorial y Urbano (Sedatu) federal, Miguel Ángel Sandoval Rodríguez a reconsiderar su situación a consecuencia de la obra estructural con ciclovía.

“Lentamente, nos están matando de hambre; algunos negocios ya quebraron y otros más vamos por el mismo camino”, lamentaron.

En voz de su representante Efraín Orozco, los inconformes alertaron sobre el hecho de que de sus comercios depende el sustento de sus más de 500 familias y llamaron a la sociedad en general a tomar en cuenta que no se oponen al desarrollo ni a las obras, pero sí a perder su medio de subsistencia, ya que con toda seguridad afirman que una ciclovía les quita toda posibilidad de que sus comercios continúen.

“Ellos, los gobiernos federal y municipal, en su capricho o empecinamiento, ni siquiera pudieron informarnos cuántas personas utilizan bicicleta para sus traslados en esta parte de la ciudad”, argumentó Orozco.  

El ciudadano enfatizó que se les había informado que los accesos a sus negocios quedarían de tal forma que no afectarían su desempeño, pero actualmente las obras en curso están incumpliendo el acuerdo y los están dejando aislados.

“Ahora a nosotros nos tocará endeudarnos más para poder arreglar su cochinero que hicieron, ya que hasta en eso nos han vuelto a  perjudicar”, dijo.

“Se les olvida que nosotros también somos Morelia, que nosotros somos parte del pueblo, no sólo las empresas grandes como Aurrerá o los del gas. De nuestros comercios dependen las familias de propietarios y las de los trabajadores”, añadió.

Teniendo en cuenta las graves afectaciones que para sus negocios supone la cuarentena voluntaria por el avance de la pandemia de COVID-19 en el estado, los comerciantes temen que en los próximos meses les sea imposible subsistir y terminarán cerrando ante la completa insolvencia económica.

“La ciclovía en esta parte de la ciudad es muy perjudicial y el delgado hilo del que pendían nuestros negocios, ya se está rompiendo

“Muchos ya quebramos y otros están a punto de cerrar. No tenemos siquiera para sobrevivir, estamos endeudados, no contamos con apoyo de ningún gobierno y la contingencia de COVID-19 nos está dando el tiro de gracia”, remató Efraín Orozco.

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