El gobernador Silvano Aureoles Conejo rinde este miércoles su cuarto informe de gobierno, y vista su administración en el marco del desconcierto político nacional, se puede afirmar que Michoacán es hoy uno de los estados con los ejes de gobernabilidad más sólidos, que a pesar de los problemas impera la concordia y diálogo entre representantes de todos los sectores, sin mayores confrontaciones, y que el perredista es uno de los mandatarios estatales que mejor ha leído e interpretado los nuevos tiempos políticos en el país.

No es un asunto menor. Hagamos una pausa y analicemos lo que ocurre en otras entidades, interna y externamente, los niveles de polarización y confrontación que registran actores políticos de todos los colores, para poder concluir que Silvano Aureoles cumple cabalmente con el compromiso que se autoimpuso hace cuatro años: apostar a la política, al diálogo y el entendimiento, antes de arrastrar a Michoacán, otra vez, a una tolvanera.

La semana pasada planteamos que el gobierno de Michoacán representa para los convocantes de la plataforma político electoral Futuro 21 (empezando por el PRD) lo único que tienen para asirse, si de verdad quieren presentarse como una alternativa atractiva para los mexicanos.

Hoy lo reafirmamos. Y agregamos que Silvano marcha en ruta de construir un liderazgo regional con proyección nacional. Más aún: pocos se atreverían a poner en duda que desde hace 20/25 años, los mejores perfiles políticos y de gobierno se han construido desde la agenda de lo local.

Con permiso, pero en tiempos de máxima tensión y extrema polarización por visiones ideológicas encontradas, Silvano asoma con un perfil que puede romper con el molde que se dibuja en los años por venir, y que puede marcar la diferencia entre quienes sólo ven blancos o negros, entre los ultras y radicales de uno y otro bando.

¿Estamos cayendo en las trampas del muy ameno pasatiempo de la futurología política? En lo absoluto. El planteamiento surge a partir de lo que es. Y lo que es, resulta innegable: los gobernadores priistas están agazapados, sin dirección y temerosos; los panistas, divididos y enfrentados por hacerse del control del partido y de las candidaturas futuras; los de Morena, en la pesada curva del aprendizaje; el ‘independiente’ de Nuevo León, pulula sin rumbo, hundido en la mediocridad, la gran decepción, y el emeceista de Jalisco, seducido por el canto de las sirenas que desde ahora lo postulan presidenciable dentro de cinco años.

¿Más para el debate y el análisis? Sí, hay más: el bochornoso espectáculo del PAN y el resucitado Fox; los desfiguros del PRI en la elección de Alito Moreno Cárdenas… la muy fresca y patética reyerta entre morenos y panistas en el Congreso de la Unión para “desaparecer poderes” en Tamaulipas, Guanajuato (donde gobiernan los azules) y Veracruz, entidad que ganaron los guinda. ¡A ver, a ver, quién gobierna peor! Denigrante espectáculo para los ciudadanos de esas tres entidades.

Pero lo más importante, venga pues: aquí en Michoacán estamos hablando del proceso para federalizar la nómina de los maestros y convertir el nuevo modelo de coordinación estado-Federación en paradigma nacional, con miras de seguir el mismo esquema de saneamiento en el sector Salud; se insiste y trabaja en mejores mecanismos de coordinación en materia de seguridad pública (baste recordar lo dicho por el secretario federal del ramo, Alfonso Durazo, en la inauguración del C5i, el más completo y equipado de América Latina), y se afianza en la cooperación con todos los municipios, independientemente de los partidos.

No está de más subrayar que el caso de la federalización de la nómina de los trabajadores de la educación es acaso la iniciativa de mayor envergadura que un gobernador haya presentado al presidente Andrés Manuel López Obrador en lo que van de los 10 meses de la nueva administración federal.

Pongamos énfasis, además, se trata de un proyecto -el de la federalización de la nómina de los maestros- que tiene un único beneficiario: el pueblo de Michoacán.

Un punto más para el análisis: hoy es el cuarto informe de gobierno de Silvano Aureoles. Y hay que analizar. Y debatir.

Buen punto.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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