Diría Porfirio Muñoz Ledo: “¡Chinguen a su madre, qué manera de legislar!”.
Así es: el grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, con todo el cinismo de su coordinador Mario Delgado, sobajó al Poder Legislativo, reduciendo a sus diputadas y diputados a cómicos franeleros del titular del poder Ejecutivo ¡y de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación!
No hay otros datos. Como nos recuerda Machado: “La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés”.
Se evidenciaron en lo que realmente son ahora con la discusión de las leyes secundarias de la contrarreforma educativa: las leyes se redactan en Palacio Nacional y desde allá se manda la orden a los diputados para que las aprueben sin tocarles una coma. Si se trata de leyes surgidas de acuerdos entre la CNTE y el presidente de la República, menos. Si les quedan dudas, diputadas y diputados de Morena, vayan al plantón de la Coordinadora y consulten a los maestros, que ellos les sabrán decir qué sí y qué no.
Caray, se sospechaba, muchos lo aseguraban, pero no tenían que ser tan cínicos. Ahora ya lo sabemos: las diputadas y diputados de Morena son un buen ejército levantadedos. Muy buenos franeleros… pero muy caros, la mera verdad.
Por cierto, ¿alguna diferencia con el PRI? ¿No ya habíamos decretado la muerte del viejo régimen?
Nada. Ahí están, en todos los diarios, en todos los noticieros, en las redes sociales la declaraciones del sumiso Mario Delgado (sigue haciendo méritos por la dirigencia de Morena), los abusivos líderes de la CNTE y del mismísimo Andrés Manuel López Obrador: la ley reglamentaria que dará dirección al sistema público escolar se redactó en Palacio Nacional y se hizo sólo con la venia de la Coordinadora, que si el control de plazas y ascensos quiso, el control se le dio; que si plazas automáticas deseó, también se les dió… y así, hasta el infinito y más allá. Lo que mande y guste la CNTE.
¿Y el Legislativo? Al carajo (¡qué buen fraseo el de la cuatroté!), que ahí lo mandó Delgado: “Respaldaremos y aprobaremos todos los acuerdos a los que llegó el presidente con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación…”
Sí, ni hablar. Tiene razón Porfirio Muñoz Ledo… pero bueno, sólo los ingenuos podrían esperar más o algo mejor.
El problema es que para ser franeleros salen muy caros. Y son muchos.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







