Con datos duros, verificados, auditados y si son aportados por organismos federales, mejor, el gobernador Silvano Aureoles ha empezado algo que podría identificarse como un corte de caja de su administración para reposicionarla y con ello posicionarse él mismo como el principal activo de lo que aún queda del PRD, partido cuyos dirigentes -si tuvieran un poco de claridad y menos tentaciones- deberían replicar por todos lados lo que en Michoacan se hace, que es lo único -y no es poco- que tendrán para presumir.
No nos referimos sólo a los informes que el titular del Ejecutivo estatal presentó ayer sobre los avances en el combate a la pobreza, alfabetización y mejoramiento integral en educación básica; ambas presentaciones sólo confirmaron lo que aquí se plantea y que empieza a ser punto de análisis en partidos como el PAN y Morena.
La federalización de la nómina educativa, el saneamiento que avanza en salud, la constancia en turismo y su persistencia en reforzar las estrategias de seguridad, ahora con un acuerdo que involucra a iglesias, empresarios y escuelas públicas y privadas para hacer de la pacificación en el estado un tema y compromiso de todos, van en la dirección inicialmente descrita: si Silvano no saca adelante su gobierno, ahora sí, adiós PRD.
Y sin PRD, sí, lo que queda del perredismo, tampoco hay Futuro 21, plataforma en donde pueden distinguirse muchos nombres con muchos ex, pero carentes sus historiales de victorias electorales, sin mayor impacto en estas lides, poco conocidos en una medición nacional y la mayoría sin experiencia en el ejercicio de gobierno.
¿Sí lo entienden? Seguramente que sí. Tontos y tontas no son. Falta, sin embargo, que se despojen de sus tentaciones por los pactos y acuerdos donde el hueso y las candidaturas plurinominales se reparten, y se dediquen a hacer política con lo que hay y tienen.
Y que no tengan duda: parte de lo que hay y tienen para asirse está en Michoacán, en el gobierno de Silvano Aureoles.
El gobernador, el único de extracción perredista que queda y quizás el único perredista que queda con proyección nacional, está haciendo su chamba. Pone resultados sobre la mesa con datos duros, verificables, auditados por instancias nacionales.
Si lo toman o lo dejan, ese ya es su problema. ¿Mucho o poco? No se engañen ni sean mezquinos: poco puede ser mucho. Y con buena voluntad y estrategia, muchísimo.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







