La respuesta: resulta que alguien en la cúpula de la autosaboteada cuarta transformación vio en el autonombrado líder de las autodefensas modelo 2014, José Manuel Mireles, un importante activo político y social para el partido Morena, en donde se les queman las habas porque llegue el proceso electoral de 2021.
Por eso su nombramiento en la subdelegación del ISSSTE en Michoacán. El brillante descubridor de Mireles como pieza partidista creyó que sujetándolo a un cargo federal y luego proyectándolo como un servidor público del programa social cuatroteista, fortalecería un liderazgo con arrastre social e importante presencia mediática.
Claro, nunca se imaginaron que las patanerías misóginas y complejos machistas del señor doitor no sólo pondrían en riesgo sus estrategias electorales, sino que mancharían todo el tablado de aparente pureza del gobierno de la 4T.
Y a todo esto, ¿quién o quiénes proyectaron a Mireles haciendo campaña partidista en 2021 por Morena? ¿El presidente que lo perdonó? ¿Yeidckol Polevnsky? ¿El súper coordinador de los superdelegados federales, Gabriel García Hernández? ¿La secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero y su negociador con grupos armados, Ricardo Peralta Saucedo?
Nuestras fuentes no lo afirman. Pero el ganso es el ganso y no se le puede llamar de otro modo. Así de que es fácil interpretar que la decisión salió de Palacio Nacional. ¿A poco Gabriel García, el responsable de los programas sociales y del padrón de beneficiarios anda ocupándose de asuntos partidistas?
¡Pues a poco no! Y más que se verá, nos dicen.
De ahí que Andrés Manuel López Obrador haya optado por proteger al subdelegado de servicios médicos -¡qué desgracia tan desgraciada!- que llama a las mujeres “pirujas” y “nalguitas”. No, no se ruborice: imagínese al señor doitor en una consulta. Qué horror, qué miedo…
Ahora bien, échele ganas y con ojos de cuarta transformación imagíneselo haciendo campaña por Morena. ¡Granujas y patanes del mundo: uníos!
Y por cierto, haciendo precampaña y campaña de qué se lo imaginaron. ¡Ay, no, por favor no!
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







