Sería muy deseable y oportuno que alguien con peso y conocimiento de lo que ocurre en el partido de la llamada cuarta transformación explicara a las michoacanas y michoacanos la verdadera razón por la que José Manuel Mireles Valverde ocupa la Subdelegación del ISSSTE en la entidad.

Porque si su nombramiento causó sorpresa, resulta indignante mantener como ‘servidor público de la nación’ a un sujeto que se refiere a las mujeres como “pirujas” y “nalguitas”.

¿Alguien en el partido Morena o en la superdelegación del Gobierno Federal en Michoacán tiene una explicación coherente? ¿Qué dicen los voceros oficiales y oficiosos de la cuatroté?

El personaje, quien a muchos entusiasmó como “el alzado” hace seis años cuando hicieron su aparición los grupos de autodefensa, no tiene ninguna experiencia en el servicio público y su trayectoria como médico cirujano parece insuficiente como para solventar su designación en el cargo que ostenta, al parecer con la venia de Andrés Manuel López Obrador.

Y todo apunta a que Mireles no sólo cuenta con el nombramiento del mero mero de la 4T, sino con la gracia, pues en la mañanera del martes, al ser cuestionado por los lapsus del subdelegado, el presidente simplemente contestó que lo llamaría para sugerirle que ofreciera disculpas, que no pediría su destitución y “vámonos perdonándonos”.

Así es, ni más ni menos: el subdelegado del ISSSTE que se atreve a llamar “pirujas” y “nalguitas” a las mujeres cuenta con la gracia y todas las consideraciones del presidente de la cuarta transformación. Y si él, tan magnánimo, perdonó al antrero funcionario, pues que viva el desgarriate y luego no se queje ni haga mutis.

Pero volvamos al punto con el que abrimos estas líneas: ¿cuál es el objetivo y razón principal por la que Mireles fue calificado como apto para ocupar la subdelegación del ISSSTE? ¿Alguien, allá por los rumbos de la 4T, nos lo puede explicar?

Su fama y reconocimiento es como hombre armado, líder y vocero de las autodefensas en Michoacán; creció su imagen cuando fue encarcelado y sus abogados y los partidos Morena y MC lo mediatizaron como “preso político”, y posteriormente, tras su fallida incursión como candidato a diputado plurinominal por los morenos, se le vio más activo como portavoz sin licencia de la 4T y ‘referente’ de los movimientos sociales en el estado.

¿Entonces? Van las preguntas: ¿quién y para qué proyecta a José Manuel Mireles como un activo del partido Morena en Michoacán? ¿Tuvo algo que ver con la incursión de Olga Sánchez Cordero como negociadora de la paz?

Y una más: ¿está permitido a los funcionarios de la 4T los insultos y las leperadas contra el pueblo sabio y bueno?

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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