El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, afirmó que hay en el país, al menos, 50 municipios con corporaciones policiacas infiltradas por organizaciones criminales. La infiltración, resulta obvio presumir, alcanza entonces lo más alto de la estructura del ayuntamiento: el presidente municipal.
No identificó el funcionario federal a los municipios seducidos o sometidos por el poder de los cárteles; sí, en cambio, aseguró que la información que tienen en el gabinete de seguridad es cierta y verificable, contundente.
Grave, muy grave lo dicho por Durazo Montaño, quien ahora tendrá más motivos para repetir la frase que más ensaya para salir al paso en sus discursos y meterse a las primeras planas de los diarios: “en materia de seguridad, México vive una emergencia”.
Y pues ni hablar, si lo dice el secretario Durazo, mando civil, además, de la Guardia Nacional, pues hay que creerlo y subrayarlo: registramos una emergencia por la inseguridad en el país, donde al menos 50 municipios están infiltrados, controlados por la delincuencia organizada.
Las revelaciones -a medias- de Durazo Montaño vienen a valoración, por los eventos que recientemente se han reportado en algunos municipios de Michoacán, en los que -a juicio de las propias autoridades- tienen lugar cruentos enfrentamientos entre grupos delincuenciales por el control de esos territorios.
El gobernador Silvano Aureoles ha denunciado que hay localidades donde los alcaldes brillan por su ausencia y desesperante desidia y negligencia; su falta de cooperación en tareas de seguridad, abren la puerta a la sospecha, a la desconfianza.
Es el caso de Tepalcatepec y su alcalde, el priísta Felipe Martínez Pérez, señalado recientemente por el mandatario estatal como uno de esos ediles que ‘dejan hacer, dejan pasar’ sin ningún espíritu de participación, menos de colaboración.
Ahí mismo, la semana pasada hubo un enfrentamiento que duró más de cuatro horas. Un cártel contra otro, a sangre y fuego. A tiros se disputan el control de la plaza y ajustan cuentas.
Los ciudadanos, inermes. Hay una emergencia nacional por la inseguridad, pero ese es sólo el diagnóstico, aún no se tiene la solución. Habrá que esperar.
¿No hay autoridad en Tepeque? Lo que sabemos es que hay seis policías para todo el municipio, sin certificación, mal armados. Preocupante el dato, pero revelador. Veamos:
El informe de Durazo sobre la infiltración de corporaciones policiacas en 50 municipios del país, en el caso de Tepalcatepec queda muy rebasado, fuera de lugar: ahí no puede haber infiltración, simplemente porque no hay policías. Ahí, en Tepalcatepec, mandan los grupos criminales. No hay estado de fuerza que les compita.
Ahora bien, ¿cuántos municipios como Tepalcatepec hay, no sólo en Michoacán, sino en el país, que no tienen policías? ¿Qué nivel ocupan en el mapa del Gabinete de Seguridad?
Pertinente la observación: los 50 municipios infiltrados a los que hizo alusión Durazo deben tener cuerpos policiacos constituidos, luego entonces se trata de grandes localidades, con peso específico por su población y actividad económica.
Y la pregunta, inquietante: ¿se refería Durazo, en su informe, a municipios capitales? ¿Cuántos son los municipios infiltrados y cuántos los que ni policías tienen?
Sería bueno que lo informaran. Al fin ya nos dijeron que vivimos en estado de emergencia.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







