El Histrión

A juicio “personal” de Ruli, “piernas lindas” Morón Orozco, no hubo violencia contra Mitzi Torres. A juicio, per-so-nal, mío de mí, SÍ. Empezando por él.
El Gurú de la Santa Inquisición moderna olvidó su responsabilidad constitucional, fue juez, parte y verdugo.
Su amenaza no fue velada; la bala la dirigió con toda intención, alevosía y dolo: “tengo todos los videos donde pueden ver su conducta (la de Mitzi)”, dijo a los medios luego de permanecer en silencio durante más de una semana -andaba en la party vacacional, valiéndole maus el municipio y las tantas muertes registradas, los miles de baches que brotan como acné en adolescente y los violentos desalojos de los vendedores ambulantes en el Centro Histórico). Despojo de Morelia y él como si nada.
Pero, además, su perotata chauvinista, xenofóbica, retrógrada, infame, rapaz, insensible e inhumana, la viene repitiendo la tal Julissa, esa que se dice comisaria de Morelia; así, desedeñosamente señalada por esta escribidora, como tan despectivamente ella ha manejado el tema, como tan despreciativamente ha estereotipado a Mitzi. De los dos, no se hace uno pues.
¿Y qué esperar de Rulis que ha regado su herencia genética por aquí y por allá, valiéndole un caño estar casado por todas las leyes y el dolor que con cada graciosada le provoca a la dueña de sus quincenas?
¿Qué esperar del Rulis macho alfa, lomo plateado, furia de titán, barba de leñador, manos de lija, pelo en pecho, sobaco de zacate, brazos de albañil, copete retorcido, pelos de tuza, diente de oro, voz de trueno; de esos machos alfa que le hacen trenzas a los huevos, trabaja cuidando el panteón de noche, que usa guaraches vulcanizados, tiene espalda de gladiador, que mide dos metros (no cierto), tiene hambre de náufrago, sed de vikingo y es matazombis? ¡Pos nada, hombre, que ese de las piernas lindas nunca podrá reconocer el rojo al fondo porque es daltónico!
Lo que Morón y compañía necesitan para concederle siquiera el beneficio de la duda a Mitzi, es verla destrozada, muerta, destripada, desgreñada, violada o, mejor aún, rapada (¿te acuerdas de la maestra San Juana Cerda?). Así entonces, posiblemente, empiece a creer su dicho.
Lo que Ruli Morón no entiende es que, con esa declaración tan mal asesorada (pagas miles, mijo, deberían guiarte mejor esos especialistas que te cargas y a los que pagas del bolsillo de los morelianos que cumplimos con el pago de impuestos y servicios); le diste en la mauser a todo el esfuerzo, al proceso, a la investigación y a la propia Mitzi, tan llena de coraje, dolor, vergüenza y ganas de romper cosas y rayar edificios; ahora, ¿quién es el vándalo en esta historia?
No Rulito picioso: no puedes revictimizar (repeat with me, NO PUE-DES RE-VIC-TI-MI-ZAR) a una víctima de violencia de género. No puedes ni debes poner en tela de juicio la denuncia de una mujer hasta en tanto concluya el proceso jurídico iniciado.
Por hombres como tú, mi adorado piernas lindas, por autoridades como tú, mi picioso macho alfa, las mujeres no denuncian. Tu dicho es caldo de cultivo para el miedo que se enquista en las entrañas de todas esas mujeres que han sido perseguidas, golpeadas, rasguñadas, pisoteadas, violadas; a las que la Santa Inquisición moderna de las redes sociales, como tú incitas, las señalan con el dedo y les gritan, vestidas de policías, “eso te pasa por puta influyente”.
Y qué esperar de Ruli y compañía, si cuando crucificaron a su jefa de información, le valió puro pinole y no salió a defenderla. Si tiene entre sus filas de “funcionarios de primer nivel” a hombres como él, a los que la equidad, el respeto y la tolerancia, les entra por una oreja y les sale… por quién sabe dónde.
Ahí tiene usted, a su jefe de oficina, Alejandro no sé qué, al que le gusta ningunear a las mujeres, gritarles y hacerles caras, como si estuviera muy chulo. Y si no, pregúntenle a la señorita a la que, en un evento sindical, le mostró cuán grosera puede ser una persona dedicada a “servir a la gente”.
Voltee la vista a su chofer y guarro de toda la vida, Ramón Baltierra Sánchez, hoy selectísimo secretario de Servicios Públicos, que ha dejado caer todos los servicios básicos en tierra, nomás porque no sabe y no entiende cómo se trabaja; metiéndose sin razón con las trabajadoras más humildes y chambeadoras de toda la estructura municipal (sin agraviar a las presentes).
¿Qué esperar pues de este alcalde, ansioso futuro candidato a gobernador de Michoacán, que tiene a Morelia postrada por la falta de eficiencia, eficacia y responsabilidad constitucional?
Y por cierto, don Ruli, Morelia encabeza la lista de municipios con más feminicidios de Michoacán, igual y eso tampoco lo cree porque seguro, “tiene otros datos”.







