FOTO: ACG

¡Sorpresa! El alcalde de Morelia, Raúl Morón Orozco, que no puede programar y cumplir con un plan de bacheo digno, busca promoverse ahora como juez de instrucción, perito criminalista o ya de perdis como analista de videos. A ver si de algo la pega.

Escogió el caso de la reportera Mitzi Torres Quintero, presuntamente agredida por policías municipales tras denunciar un intento de violación, para explayarse y sentenciar: él ya vio los videos, los analizó una y otra vez y concluyó que no hubo agresiones a la comunicadora.

¡Extra, extra! Si la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) busca un visitador eficiente y capaz, también puede darse una vuelta por el ayuntamiento. Escuchen al maestro de Chucándiro, lean si no: “Ya vi todos los videos, ya vi grabaciones, ya vi todo; y los voy a poner a disposición de los grupos de compañeras que aparte coincidimos y defendemos los derechos de la mujer, la equidad, la igualdad sustantiva…”

¡Aquí están! ¡El que los quiera ver! Pasen, vengan a ver cómo el alcalde no se equivoca: sus policías son intachables y miente la reportera.

Encarrerado, Morón va directo y no se quita: si lo autoriza la Fiscalía y la propia denunciante, hará públicos los videos que él ya tanto vio y analizó. Es más, si desde un principio hubiera estado al tanto de todo, ordena su inmediata difusión.

¡Pues dónde andaba señor alcalde, que deja a la deriva a sus subalternos! Con una llamadita hubiera bastado, ¡verdad? ¿O no se podía molestarlo?

Expuesto todo lo anterior, vayamos al fondo del asunto: las insinuaciones de Morón Orozco van cargadas de dolo, descalificaciones misóginas y prejuicios hacia la probable víctima.

Sus declaraciones, incluso, llevan implícita la amenaza contra la reportera: si mis policías son acusados, yo daré a conocer unos videos que te desacreditan. Y a ver de a cómo nos toca. ¿Así va señor alcalde?

Si tan convencido está de la inocencia de sus policías, ¿por qué no espera a que concluyan las investigaciones? Si él no estaba y sus subalternos mostraron torpeza en el manejo del caso, ¿para qué entorpecerlo y enturbiarlo más?

Queda claro que entre sus muchos asesores no hay uno que le haya advertido que la revictimización resulta una afrenta a los derechos humanos y que, venida de una autoridad, puede alterar el debido proceso.

No, no se lo dijeron, como tampoco le advirtieron que para expresar su respaldo a los policías, no tenía que recurrir a las insinuaciones dolosas y misóginas contra la reportera.

Así el cuento: Morón regresó, vio el tiradero, se enojó… y la regó aún más. ¿Sus asesores? Dormidos, soñando con el 21.

Pasen, pasen a ver… hay buen espectáculo en el ayuntamiento.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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