¿Futuro 21 tiene futuro? Sí… mientras sus convocantes no vean la plataforma política que este fin de semana se conformó como un trampolín para ocupar puestos y los cargos legislativos y de gobierno que estarán en juego dentro de 22 meses sean el objetivo, pero no el fin.

Tendrán el tiempo suficiente para organizarse y hasta definir si fundan un nuevo partido. No tienen tiempo, sin embargo, para la mezquindad política, el oportunismo y el protagonismo, que echarían por tierra cualquier intento de construir una plataforma social atractiva para las y los mexicanos, que llegarán a los comicios de 2021 en una clara disyuntiva: darle la mayoría al proyecto transexenal en construcción de Andrés Manuel López Obrador o ponerle un alto en las urnas, estableciendo reglas claras de convivencia en la democracia mexicana.

Así es: el rumbo del país para los próximos 15-20 años, pasa por la aduana electoral de 2021, pero ni el reloj ni el calendario se detendrán.

De ahí la trascendencia de las propuestas y alternativas que vayan apareciendo en el camino; de su oferta y su constancia dependerá su consolidación. De su transparencia en los acuerdos y claridad en las reglas del juego, saldrá la cara con la que se presentarán al electorado. En sus manos está la oportunidad. La toman o la dejan ir.

En el caso de Futuro 21, la tarea exigirá firmeza y lealtad al punto de lo inquebrantable: el muy diverso origen de sus convocantes (perredistas, ex priistas, ex panistas, ex candidatos de coyuntura) será la primera prueba de fuego, que sortearán en los próximos cinco meses, tiempo en el que habrán de definir si crean o no un nuevo instituto político.

Paralelamente, su incursión en la agenda y debate nacionales, deberá marcar una línea, sino común, sí que los aglutine.

Fundamental en este punto, lo dicho por el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles; durante la presentación de Futuro 21: no a la construcción de espacios de oposición irresponsables y confrontacionistas; sí a la construcción de una oposición que no divida más a los mexicanos y ofrezca alternativas y soluciones a los problemas del país.

El no a la polarización y el rotundo no las imposiciones, en la visión de Silvano Aureoles, puede y debe marcar la línea discursiva de la naciente plataforma. Ahí otra prueba más, la que tendrán que llevar a los medios, socializarla… y ganar en el debate.

Veremos entonces si hay futuro para Futuro 21… y qué tipo de futuro quieren construir.

Aquí se queda… ¡Aquí entre nos!

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