Es un hecho: el gobierno federal dialoga y negocia con grupos armados que actúan y han actuado al margen de la ley. ¿Autodefensas? ¿Crimen organizado? ¿Probables sicarios embozados de autodefensas? Póngale el nombre o combinación que quiera, el fondo del caso es el mismo. El orden de los factores, aquí, no altera el resultado.
Encargado de esta tarea ha sido el subsecretario de la Secretaría de Gobernación, Ricardo Peralta Saucedo, abogado con maestría en derecho constitucional que en su currículum presume ser especialista en procuración de justicia, combate a la delincuencia organizada, prevención de lavado de dinero y estrategias anticorrupción, para lo cual recibió capacitación en la Policía Nacional de Francia.
Sobre sus “encuentros” con grupos armados, ya habían dado cuenta algunos medios informativos y los gobernadores de Tamaulipas y de Guerrero, Francisco García Cabeza de Vaca y Hector Astudillo Flores, quienes alertaron y recriminaron a Peralta Saucedo sus acercamientos y actos públicos con personajes y grupos identificados como violentos y delincuenciales en esas entidades.
Ayer tocó al mandatario de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, hacer el reclamo a Peralta Saucedo, quien visitó este miércoles La Huacana para anunciar la construcción de lo que será “la primera planta agroindustrial” de ese municipio.
Advirtió el Ejecutivo michoacano: “me preocupa que andemos premiando a delincuentes, porque esto no va a cambiar. Cuando en 2014 Alfredo Castillo (el comisionado enviado por Enrique Peña) se trajo a muchos (grupos armados) para legalizarlos e institucionalizarlos, para que dejaran de ser delincuentes, (resultó) al revés: aprovecharon esa condición para delinquir más, para empoderarse y entonces traer licencia, charola, vehículo, armas. Muchos se pasaron al otro lado; eran delincuentes, pero se convirtieron en autodefensas. En general, los autodefensas traen un alto contenido delincuencial, eso está demostrado”.
Y sobre el caso específico de La Huacana, expuso el gobernador: “ahí es una mezcla (delincuentes y autodefensas). Ahí hay una cabeza delincuencial que controla a todos esos grupos; pone presidente municipal, diputados, así ha sido, no es nuevo. Me duele, además, y lo digo con toda franqueza, que a los que ultrajaran, maltrataron, vejaron a los soldados de México, a los integrantes de una de nuestras instituciones más queridas, el Ejército Mexicano, los premien, porque hoy viene el subsecretario Peralta a darle dinero a los delincuentes”.
La llamada de atención de Silvano Aureoles tiene un doble valor y requiere de la máxima atención y seguimiento, porque se da un día después de que la jefa de Peralta, la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, hiciera público que se “dialoga y conviene” la entrega de armas con “muchos grupos” en el país, que ya no quieren seguir en la ruta de la violencia ni matándose unos a otros.
Dijo que esas negociaciones avanzan en Michoacán, Guerrero y Tamaulipas (¡Oh, sorpresa!) y que es parte de la estrategia para la pacificación del país.
¿Se negocia tregua con el crimen organizado en Guerrero?, le preguntaron a la ex ministra y ella se mantuvo en su narrativa: se dialoga y conviene con muchos grupos de Guerrero, Michoacán y Tamaulipas que “quieren deponer las armas”.
Los ‘estrategas’ de la comunicación cuatroteista (lo contábamos en este espacio ayer) quisieron matizar lo dicho por Sánchez Cordero y hasta provocaron que el presidente Andrés Manuel López Obrador dijera en la mañanera que no hay negociaciones con el crimen organizado ni se promueven las autodefensas.
¡Vaya, vaya! No hay matiz ni mañanera que valga. Peralta Saucedo siguió en su cometido: negociar y convenir con los grupos que quieren “deponer las armas”.
Su campaña, está claro, obedece a órdenes surgidas desde el más alto nivel del gobierno cuatroteísta. O sea, se trata de una encomienda encargada desde Palacio Nacional.
Ya no recurren al repudiado término de la amnistía; sí, en cambio, a “dialogar y convenir”.
Dice Silvano Aureoles: “Yo difiero, absolutamente, pero lo respeto. Respeto la decisión del gobierno federal de implementar su estrategia (…) Nomás los empoderan más; no entiendo, ¿pacificar al país así?, eso dice la secretaria de Gobernación, que así va a pacificar al país. Bueno, démosle el beneficio de la duda”.
Más: “Respeto la estrategia del gobierno federal, pero yo difiero, y estoy en mi derecho de diferir de esa estrategia, ¿por qué?, al tiempo. Nomás los van a empoderar”.
Y sobre la visita de Peralta Saucedo a La Huacana: “a esos que ultrajaron a nuestros soldados hay que ir por ellos y que respondan por lo que hicieron, no ir a llevarles dinero y apapacharlos, ¡qué pena! ¿En qué mundo estamos?”
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







