La verdad, sí quisiéramos saber con qué grupos dialogan y convienen para deponer las armas. Y si están conviniendo la pacificación, ¿qué ofrecen en el gobierno cuatroteísta a esas organizaciones, armadas y que se matan entre ellas?
¿Amnistía a la delincuencia organizada? No lo sabemos. Pero la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, sacó el tema a relucir, otra vez, como la alternativa más sólida que tienen para reducir los hechos delictivos, los enfrentamientos armados y el número de muertes en el país.
La ex ministra fue muy clara, primero en la presentación del plan de acción de la Alianza para el Gobierno Abierto y luego respondiendo a la preguntas de los reporteros.
Su pecho tampoco es bodega: hay negociación y diálogo con con “muchos grupos” de Michoacán, Guerrero y Tamaulipas que “la verdad ya no quieren seguir en esta violencia, quieren deponer las armas y quieren caminar hacia la paz “. Eso dijo a los reporteros que le preguntaron sobre la posibilidad de “una tregua con el crimen organizado”
La pregunta no fue una ocurrencia de los representantes de la prensa conservadora y neoliberal. Se basó en lo que minutos antes, en discurso oficial en la Alianza para el Gobierno Abierto, reveló Sánchez Cordero: “Hemos estado en zonas de Guerrero, Tamaulipas y en La Huacana, en Michoacán, tratando y conviniendo para poder avanzar en la pacificación; es muy importante, ya que estos grupos que al final del día se han estado combatiendo unos a otros, se han estado cometiendo los homicidios de un grupo contra los otros, pues ya no quieren más muertes, ya quieren avanzar hacia la paz y no quieren estar en la situación que actualmente se encuentran”.
Más tarde la secretaria de Gobernación quiso matizar: su titular se referiría, en concreto, a negociaciones con “grupos de autodefensas”.
Fue muy tarde y mal planteado el intento de corregir el lapsus de la señora Sánchez Cordero: ¿los grupos de autodefensa se combaten unos a otros y cometen los homicidios? ¿Esa es la nueva narrativa oficial?
Ahora bien, pudo no ser un lapsus y la secretaria de Gobernación, harta de que los columnistas tengan como pasatiempo pronosticar su salida del gabinete, quiso compartir la enorme responsabilidad que trae a cuestas: ni más ni menos la negociación con “muchos grupos” para deponer las armas.
Que nadie diga que doña Olga es florero de la 4T.
Está bien. Pero sí quisiéramos saber qué negocia y con quiénes.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







